<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771</id><updated>2009-03-01T16:04:12.642Z</updated><title type='text'>Azulinante</title><subtitle type='html'>Historias azules para gente azul.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>54</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-6429874533940226290</id><published>2008-10-14T16:58:00.002+01:00</published><updated>2008-10-14T17:13:23.842+01:00</updated><title type='text'>Tapas de Alcantarilla</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Artículo extraído y recuperado por Cross del último número de la revista cultural Bedoce, editada por D.P., en la que reaparece la sección Comiendo Yeso del reconocido crítico de arte y escritor Osano.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá no todos recuerden a Antonio Robledo, el “artista”, totalmente desconocido hasta finales del 2005, momento en cual saltó a los medios de comunicación con su misteriosa y fugaz obra &lt;em&gt;Tapas de Alcantarilla&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;A principios de Febrero de ese año, en una página de internet creada a tal efecto llamada Arteacción, Robledo mostraba fotografías de calles de Nueva York, Paris, Ámsterdam, Londres, Madrid y Murcia en las que había sustituido las tapas de alcantarillado originales por otras con el escudo y el nombre de su pueblo, Alcantarilla (Murcia). Según explicaba en su página, las tapaderas habían sido robadas por él mismo en las calles de Alcantarilla y enviadas por correo a distintos paisanos repartidos por el mundo, excepto las de Murcia y Amsterdam, que una por cercanía y la otra por simpatía, habían sido colocadas por él en persona. Toda la acción, contaba Robledo, se llevó a cabo de forma sincronizada y coordinada, de forma que una vez los colaboradores repartidos por el mundo habían recibido las tapaderas, éstas fueron colocadas con pocas horas de diferencia. Las tapaderas originales de Nueva York, Paris, y el resto de ciudades le habían sido reenviadas a Robledo y, según explicaba, las había recolocado en calles de Alcantarilla pocos días después. Junto a las fotografías de Arteacción, venía una confusa justificación de su obra en la que se mezclaban conceptos como la globalización, la soledad del urbanita moderno y soltero, el Estado y sus instituciones que nos oprimían (especialmente los Ayuntamientos) y la arquitectura moderna que había terminado por volverse invisible. Se comprometía Robledo para terminar, a informar a los espectadores (visitantes de su página web), de cuándo y cómo eran localizadas las tapas de alcantarilla de Alcantarilla, aunque en el párrafo final de su explicación caía en un inexplicable pesimismo que le llevaba a dudar de que esto ocurriese, dado “&lt;em&gt;lo poco que mirábamos las tapaderas que nos separaban de la inmundicia&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;La web de Arteacción ha tenido una repercusión pública inesperada, rebasando el ámbito de los blogs de Internet y pasando a los suplementos culturales de varios diarios nacionales e incluso se ha hecho mención a Robledo en algún telediario nacional. Las visitas diarias se multiplicaron y el proceso se retroalimentaba a través del foro que existe en la página, aun hoy activa.&lt;br /&gt;Esta publicidad desencadenó en una serie de incidentes en los que al parecer, algunas personas robaron tapas de alcantarillado y las mostraron en otros blogs de Internet como las originalmente colocadas por Robledo. Incluso se intentaron subastar dos tapaderas presuntamente recuperadas, una en una calle cercana al Dam (Ámsterdam) y la otra en el Barrio del Carmen en Murcia. La polémica se vio acentuada por la imposibilidad de localizar a Robledo, que oculto tras su página web, no contestaba a los comentarios de los visitantes ni a los correos de seguidores, periodistas y críticos que pretendían ponerse en contacto con él. No participó en las discusiones entre los que demostraron que las fotos eran un truco fotográfico y los que afirmaban haber visto las tapaderas, y no había ninguna fotografía o dato personal que permitieran conocer su identidad, ni siquiera estaba confirmado que Antonio Robledo fuera su verdadero nombre.&lt;br /&gt;Este silencio, su rostro desconocido, su misteriosa identidad, no fueron recursos publicitarios para atraer al publico, como muchos han interpretado superficialmente, sino que son la clave para comprender el sentido de la obra de Arteacción, porque Antonio Robledo no es ni siquiera un seudónimo que oculta a alguien sino que, en realidad, Antonio Robledo fue la obra artística presentada.&lt;br /&gt;En &lt;em&gt;Tapas de Alcantarilla&lt;/em&gt; encontramos una acción poco original, mezcla de gamberrada, chusco juego de palabras, y entretenimiento de pseudo-intelectual de provincias, pero con ella aparece otra obra encubierta, en un segundo plano, y esta obra es precisamente Antonio Robledo, el personaje escondido, que da unas justificaciones a su obra entre lo ridículo y lo banal, que pretende hacer arte con un chiste de estudiantes borrachos.&lt;br /&gt;Este personaje, verdadero objetivo del autor, queda caracterizado en los pocos datos que se muestran en su web y en las explicaciones que él mismo da, todas ellas un batiburrillo de ideas fabricadas por los medios de comunicación y lideres de opinión, sin un contenido personal, sin expresión propia. Su edad, 47 años, es el único dato que aparece en el perfil de blogguer. El lugar donde vive, Alcantarilla, una pedanía cercana a Murcia, lo sitúan en una capital de provincia mediana, lo suficientemente grande para que aparezcan artistas frustrados, (en los pueblos pequeños los artistas locales son honrados y reconocidos) pero lo suficientemente pequeña para que las grandes capitales de Europa y Estados Unidos le parezcan dignas de aparecer en su obra. También el hecho de que relacione el arte con una acción vandálica, con una finalidad pretendidamente social, reivindicativa de no se sabe bien qué, utilitaria, en confrontación a una visión mas pura, estética, íntima, presenta a Robledo entre los que creen tener algo que decir, y que lo que tiene que decir es importante, y no saben que lo ellos hacen lo han hecho otros antes y mejor. Robledo siente simpatía por Ámsterdam símbolo para muchos de su generación de las transgresiones, del sexo fácil, de las drogas no marginales ni prohibidas, de la Europa desinhibida en contraposición a su Alcantarilla natal y su vida convencional. Para Robledo el arte es una válvula de escape, no para su creatividad, que no la tiene, sino a su vida anónima y a sus ganas de sentirse alguien especial.&lt;br /&gt;Es fácil, después de ver Tapas de Alcantarilla, imaginarse a Antonio Robledo en su pueblo, sintiéndose artista en secreto después de muchas lecturas extraídas de la biblioteca municipal, planeando su obra y llevándola a cabo de forma minuciosa y paciente, poniéndose en contacto con los que le deben ayudar y pidiéndoles por favor discreción, saboreando de antemano el éxito que cree que va a tener, disfrutando de la sensación de tener un secreto, su identidad de artista en Internet, que le hace distinto y especial a los demás. Robledo es inseguro por eso no se muestra directamente, pero ansía el reconocimiento de su arte, por eso lo enseña. Seguro que Antonio Robledo contará su secreto poco a poco a los íntimos primero, luego, conforme se va esfumando su efímera fama en Internet, a algún conocido relacionado de alguna forma con el mundo del arte, y finalmente pondrá su foto en Arteacción, cuando las visitas se reduzcan solo a las suyas propias, y ya nadie entre en su página ni hable sobre él.&lt;br /&gt;En definitiva, viendo Tapas de Alcantarilla, no podemos quedarnos en la contemplación aburrida de una ocurrencia más en el panorama del todo y cualquiera vale del arte actual, sino que debemos buscar al personaje llamado Antonio Robledo, que es la verdadera creación de un artista desconocido. Este autor, anónimo de momento, partiendo de la idea, acertada o no, de que la obra define al autor, nos presenta al inexistente Antonio Robledo a través de su ficticia obra &lt;em&gt;Tapas de Alcantarilla&lt;/em&gt; consiguiendo un perfecto retrato del personaje.&lt;br /&gt;Deberíamos tal vez investigar a ese artista desconocido que ha creado a Antonio Robledo, y para ello podríamos utilizar su obra, igual que encontramos a Robledo a través de &lt;em&gt;Tapas de Alcantarilla&lt;/em&gt;. Sabemos el corto alcance de lo que pretendía expresar Robledo con su obra pero no sabemos qué quiere contarnos este artista desconocido a través de Robledo, ni por qué lo cuenta sin decir que lo está contando, lo que ha llevado a muchos a confundir su obra con la realidad. Quizás nos invita a que busquemos, al igual que hace él, la personalidad de alguien que inventa a Antonio Robledo a través de Tapas de Alcantarilla, pero prefiero dejar este razonamiento aquí, no seguir investigando, porque seguro que en algún momento aparecerá el verdadero artista a firmar su obra, y sobretodo, porque no sabría si este artista desconocido no sería a su vez invención de otro y así sucesivamente, hasta caer en el error de que todo lo escrito, lo mostrado, lo enseñado, puede ser artístico si no es verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-6429874533940226290?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/6429874533940226290/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=6429874533940226290' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/6429874533940226290'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/6429874533940226290'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2008/10/tapas-de-alcantarilla.html' title='Tapas de Alcantarilla'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-169647010671721993</id><published>2008-06-21T15:20:00.001+01:00</published><updated>2008-06-21T15:23:21.653+01:00</updated><title type='text'>El demonio de los Xotpot</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El demonio al que adoran estos salvajes se llamaba Regis Montiel Molina, nació en España en 1827 y, según mis investigaciones, era un auténtico imbécil.&lt;br /&gt;Los salvajes conservan su diario como reliquia aunque no entienden lo que dice, junto con algunos de sus harapos, su casco de explorador abollado y una parte de su dentadura. Lo guardan todo en la cabaña del hechicero, que es el más borracho de todos ellos, debajo de un pequeño altar con velas siempre encendidas y vasijas llenas de sangre de animales e insectos. Yo he leído su diario.&lt;br /&gt;También he podido traducir los Libros Antiguos de los Xotpop, los que escribían los abuelos de estos pocos indígenas borrachos e incultos que quedan ahora como rescoldos malolientes de la hoguera de sabiduría que fueron sus antepasados. He revisado además, a través de un buen amigo, algunos periódicos y las crónicas de sociedad de la época y así he reconstruido su historia. Por eso puedo asegurar que Regis no es un demonio.&lt;br /&gt;El propio Regis relata en su diario, con caligrafía algo infantil y ordenada, cómo sale de España con 21 años hacia esta selva en busca de su tío materno el misionero Andrés Molina de San Miguel, del que su familia no recibía noticias desde 1842. Regis reconoce que, además de encontrar a su tío al que no había visto nunca, le mueven el afán de aventuras y las ganas de impresionar a una tal Clara Martinez de Mandoble, que le ignora sistemáticamente, tiene una mirada ”lánguida y melancólica”, y es la causa de su cursi e inmaculado sufrimiento. Así, seis meses después de su partida desde España y tras un viaje en barco en primera clase, una travesía en coche de caballos con sus diez criados hasta la cuidad de Machoc y un viaje en caballo de una semana con seis mulas y tres baúles de equipaje, consigue llegar a la aldea en la que su tío había sido visto por última vez.&lt;br /&gt;A partir de ese momento sus anotaciones en el diario se hacen mas espaciadas y confusas pero al parecer es informado de que el misionero Andrés de Molina entró en la selva hace unos cinco años en busca de los Xotpot, tribu desconocida en la época por los hombres blancos, y desde entonces no se tenían noticias suyas. Regis decidió internarse en la selva en pos de los pasos perdidos de su tío, para lo cual “debe &lt;em&gt;prescindir de dos de sus baúles y cinco criados repentinamente enfermos&lt;/em&gt;”, y tras un número incierto de jornadas a pie por la selva, en las que perdió su baúl y sus criados, y afectado levemente por una fiebre que le hacía delirar y deambular desorientado por la selva, apareció en las puertas de Tiuplen, la ciudad donde vivían los Xotpot. Regis fue cuidado por los Xotpot durante varios días mientras se recuperaba de la fiebre y mediante gestos empezó a comunicarse con los indígenas. En la última página de su diario escribe &lt;em&gt;“Estoy maravillado con las atenciones recibidas de estos salvajes. He bebido extraños brebajes que me han aliviado del sueño y la fiebre, he comido plantas que me han fortalecido, y lo mas importante de todo es que conocen el paradero de mi tío Andrés al que probablemente podré ver en breve si he entendido bien al que parece ser el jefe de la tribu. Clara estará orgullosa y espero que mi tío no se oponga a volver a España conmigo para casarnos&lt;/em&gt;.”&lt;br /&gt;Aquí se interrumpe el diario de Regis y el resto de la historia lo he entresacado de la traducción del último de los Libros Antiguos de los Xotpop, que he comprado a los salvajes a cambio de algo de alcohol barato.&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;En la Tercera Sonrisa de la Luna del Norte apareció otro hombre blanco a las puertas de la ciudad. Tampoco sabía hablar y sonreía continuamente sin motivo, moviendo la cabeza de arriba abajo. Los Mayores descartaron casi inmediatamente que fuera inteligente y decidimos darle las hierbas sagradas. Al final, la Noche de la Lluvia, lo subimos a lo alto de la pirámide principal, riéndonos con él no sabemos de qué, y en contra de lo que decían los supersticiosos nos lo comimos vivo. Esta vez no hubo suficiente carne para compartir entre todos los Cabezas de la ciudad y en el reparto se pusieron de manifiesto las luchas y envidias entre el Clan del Río y los demás Clanes. (…) Esa misma noche fue asesinado Xilot, el Cabeza del Clan del Mono y violados sus hijos e hijas. (…) Horas después la ciudad entera luchaba entre sí. Mientras los templos ardían con nuestros libros y nuestros dioses dentro y los hombres se mataban entre gritos y sangre, algunos Mayores con nuestras familias huimos a la selva y pudimos ver cómo el cielo nos castigaba en la noche, cómo el trueno callaba los gritos de los agonizantes, cómo el fuego de la noche comía ahora a los Xotpop que lo habían avergonzado (….) Esa noche los Xotpot nos marchamos para siempre de nuestra ciudad maldita, empezamos a olvidar nuestra historia y dejamos de ser los elegidos (…)”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Este final apocalíptico que El Libro Sagrado de los Xotpot confunde con una maldición, se corresponde al meteorito que cayó en la selva a mediados del siglo pasado y que ha sido el motivo precisamente de que yo me acercara a este rincón olvidado del mundo, mas de cien años después, enviado por el Instituto Geológico de Londres, dentro de su programa de investigaciones de nuevos minerales.&lt;br /&gt;Los pocos indígenas que salieron de la ciudad destruida de Tiuplen llegaron a los límites de la selva y se establecieron formando este pequeño y misarable poblado, a medio camino entre la civilización y la selva, degenerando en sus costumbres y ritos, convirtiéndose en borrachos que malviven de los pocos visitantes que, como yo, llegan atraídos por los restos del meteorito.&lt;br /&gt;Esta es la historia de Regis Montiel Molina, que no es ningún demonio por mucho que lo coloquen en los altares los salvajes, por mucho que lo invoquen y le recen, por muchas velas y hierbas que le ofrezca el hechicero. Regis era mortal y los salvajes están confundidos, la historia lo demuestra, aunque yo me ahogue desde que me maldicen en su nombre, &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;aunque me esté consumiendo desde que le invocaron para matarme, &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;aunque lo oiga gritar de miedo cuando cierro los ojos,&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;aunque su aparición no me haya dejado dormir en días. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-169647010671721993?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/169647010671721993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=169647010671721993' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/169647010671721993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/169647010671721993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2008/06/el-demonio-de-los-xotpot.html' title='El demonio de los Xotpot'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-7741400078756913379</id><published>2008-04-07T16:03:00.002+01:00</published><updated>2008-04-07T16:06:29.833+01:00</updated><title type='text'>1000 lugares que olvidar</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Fragmento del libro de viajes “1000 lugares que olvidar”, de autor anónimo, que sirvió de guía por Europa al escritor Roque Sandoval en sus viajes entre los años 2003 y 2004 y que le condujo a una muerte temprana y solitaria. Rescatado por el Dr. Cross de los archivos de la Biblioteca Nacional.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;strong&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Se llega al local caminando en solitario, sin rumbo, y casi sin dinero entre las casas viejas cercanas al puerto. El viajero lo encontrará abierto casi siempre, pero para disfrutarlo en toda su plenitud es recomendable visitarlo a la hora en que todo el mundo tiene algo que hacer o a alguien que le espera. Es imposible confundirse porque es el único de la calle que tiene un perdedor sentado en cada taburete de la barra metálica. Los tubos fluorescentes del techo empapan el humo de una luz amarillenta, húmeda, y mortecina, que resbala por el ambiente sin fuerzas para llegar al suelo de losas grises lleno de servilletas, colillas apuradas y serrín. Un pequeño murmullo, hecho de silencios solitarios, vasos viejos observados con desgana y vidas aparcadas le da la bienvenida al visitante, que siempre encuentra un lugar en la barra o en las mesas pequeñas apoyadas en la pared. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cualquier sitio le brindará al viajero la oportunidad de saberse ignorado en el fondo, pero quizás el mejor sitio para percibir la extrema sordidez del lugar se encuentre justo al lado de la puerta color amarillo hepático del pestoso retrete, junto al viejo del jersey marrón, que cree que bebe para aliviar la pena de su viudez. Desde allí podrá contemplar al camarero invisible y pálido, con el pelo canoso y su eterna camisa blanca y pantalón negro churretoso, secando con un trapo los vasos rayados, sirviendo el café con coñac, la cerveza en caña y el güisqui con un solo hielo, al que todos llaman jefe y que en realidad se llama Arturo Vazquez Buendía, que mató de una paliza a su mujer hace mas de veinte años, la enterró, la olvidó y desde entonces no sirve mas comida que la que viene en latas. Si tiene paciencia, el joven de pelo castaño y manos temblorosas que se sienta en la mesa al lado de la entrada, se acercará, le invitará a una cerveza y con los ojos llorosos le contará cómo le rechazó su amada, cómo lo despreció y le abandonó, cómo lo engañó con otros, y si es un oyente atento y perspicaz entenderá que el joven estaba en realidad enamorado del hermano de ella y que por eso tuvo la joven que marchar del pueblo avergonzada. También podrá oír los aires de grandeza de un antiguo abogado, que le detallará utilizando palabras grandilocuentes e inadecuadas la estafa que sufrió y le arruinó, y sus planes secretos e inminentes para vengarse, justo antes de solicitar su colaboración económica o una invitación a ginebra. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No se asombre cuando se rompa un vaso y brinden casi todos los viejos por la buena suerte en un tono grave, arrastrado y rápido que recuerda a las beatas rezando el Ave Maria, ni termine de creerse del todo la historia que le contarán cuando parpadeen los tubos fluorescentes del techo al entrar alguna mujer al bar sobre el niño de diez años que se suicidó en el almacén, ya que al parecer tenía al menos trece. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Podría el viajero, al observar las miradas vacías y turbias de los clientes, al conocer sus historias evidentes de fracaso, en este marco portuario, descolorido y decadente, confundirse y creerse al principio de una poética historia, con personajes heroicos paseando por el fondo de sus vidas, a punto de remontar el vuelo hacia tiempos de gloria, forjando su espíritu con la necesaria dosis de derrota para alcanzar la mas grande victoria, pero no sería mas que el espejismo que provoca el optimismo que acompaña siempre al viajero que busca lugares nuevos, porque lo cierto es que estará contemplando el lugar que hay justo mas allá del final de una vida desperdiciada.” &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-7741400078756913379?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/7741400078756913379/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=7741400078756913379' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/7741400078756913379'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/7741400078756913379'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2008/04/1000-lugares-que-olvidar.html' title='1000 lugares que olvidar'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-7160586243084577950</id><published>2007-11-01T17:40:00.001Z</published><updated>2007-11-01T17:40:50.103Z</updated><title type='text'>Malas Noticias</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;El grifo goteaba en la cocina sobre los platos sucios. Los coches hacían ruido en la calle. El aire entraba suavemente por la ventana entreabierta empujando la cortina. Dormía bocabajo respirando lentamente. El sol dibujaba rayas doradas en el suelo de madera al pasar por la persiana a medio bajar. El reloj digital marcaba las 09.33 en verde fosforito sobre la mesilla. Un pájaro se posó en la repisa de la ventana, tomó aliento y siguió volando. Se agarraba a la almohada y estaba casi destapado. A veces se oía el zumbido del ascensor poniéndose en marcha. Una lavadora centrifugaba la ropa de algún vecino. Unos pantalones y una camisa se arrugaban en un rincón de la habitación. Hacía un rato que el móvil había dejado de sonar encima de la mesa del salón, sin batería. Un claxon lejano intentaba mover un coche en doble fila. El marco del cuadro azul colgado en la pared reflejaba la luz del sol en el techo. Un cenicero lleno de colillas repartía ceniza silenciosamente debajo de la cama. El mensaje en el buzón de voz del móvil era urgente y desesperado, alguien lloraba. Un portazo amortiguado se arrastró por el hueco de la escalera. Una persiana metálica abría un día de trabajo en la calle. Un libro se limpiaba el polvo con el airecillo de la mañana en la estantería. El pelo sudado se le pegaba a la frente. Un cajón mal cerrado esperaba un empujón al orden. La luz le estaba ganando la batalla a la oscuridad en el pasillo. Un vaso vacío se sentía inútil al lado de unas gafas en la cómoda. Se revolvió un poco y siguió soñando que todo marchaba bien.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-7160586243084577950?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/7160586243084577950/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=7160586243084577950' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/7160586243084577950'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/7160586243084577950'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2007/11/malas-noticias.html' title='Malas Noticias'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-2956682189772560686</id><published>2007-08-04T09:18:00.000+01:00</published><updated>2007-08-04T09:22:52.004+01:00</updated><title type='text'>Alex Jaundry</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Conocí a Alex Jaundry una noche de febrero de 1974, en una exposición organizada por la New York Art School en la que se exponían algunas de sus pinturas junto con las de otros jóvenes artistas de la ciudad. De todos los cuadros que vi en aquella velada recuerdo la impresión que me causó &lt;em&gt;Blue Stone Tears&lt;/em&gt; (1972), que hace unos meses alcanzó el precio de 1,56 millones de dólares en Sotheby´s. El propio Alex me hizo esa noche de cicerone a través de la galería, tras presentarnos Ian Horttien que era el coordinador de la exposición y que según me confesó mas tarde “no sabía cómo quitarse de encima a ese loco de Jaundry”. Alex hablaba con pasión de su obra y la de sus compañeros, guiándome de forma errática, agarrándome del brazo cuando se excitaba, quedándose meditativo y serio ante algún cuadro como si lo viera en ese momento por primera vez, alzando a veces la voz sin darse cuenta. Su capacidad para entusiasmarse ante un detalle, para captar la esencia de cualquier situación, para absorber como una esponja el sentimiento de cualquier obra, aislándola del procedimiento técnico necesario para conseguir el efecto, me hizo recordar mis primeros encuentros con el arte, cuando sentía la necesidad pura y física de ver un cuadro, cuando aprendía de mí viendo la obra de otros, y me conmovió.&lt;br /&gt;Después de algunas visitas a su pequeño y ruinoso estudio en el Village y empujado mas por la personalidad de Alex que por la calidad que tenían entonces sus obras, me ofrecí a ser su mecenas, a introducirlo en los círculos artísticos de New York, a presentarlo en esa sociedad pagada de si misma, genial, pedante e innovadora que tan excelentemente ha descrito Clart Founy en su libro &lt;em&gt;Birds died between the smoke&lt;/em&gt; (2001) y que marcaban las modas y tendencias del arte del mundo entero.&lt;br /&gt;Su nombre pronto se hizo un hueco en las galerías más prestigiosas y sus cuadros eran seleccionados para viajar a los grandes museos europeos. Alex Jaundry se convirtió en la punta de lanza de la novedosa y amplia corriente &lt;em&gt;Simple Thoughts of Colors&lt;/em&gt;, también llamados Sentimentalistas de la Realidad, personificada en sus inicios más puros por el propio Jaundry, la escocesa Vallie Dortccon, y el japones Hu Li Muotwo y que tanto ha inspirado en los noventa a Bruol, Jonh Blaster y otros. Perseguían la representación de los sentimientos, emociones e ideas a través de imágenes cotidianas interpretadas de la forma más realista.&lt;br /&gt;Alex conseguía mantener ese espíritu original que me encandiló cuando nos conocimos y nuestra relación dejó de ser de mecenazgo, que ya no le hacía falta, y se convirtió en una amistad que a mi me servía para admirar sus ideas constantes y originales y a él, ahora lo veo claro, para aliviar la sensación de soledad que le producía su éxito. Incluso mantenía su pequeño estudio en el Village donde cenábamos y hablábamos los dos solos cuando él venía a la ciudad.&lt;br /&gt;Sus obras dejaron de ser pictóricas y abarcaron otros campos de expresión como la fotografía, el video, perfomances y acciones, convirtiendo a Jaundry en un icono de la modernidad reconocido en el mundo entero.&lt;br /&gt;La exposición con su serie de fotografías &lt;em&gt;Ground that we were above&lt;/em&gt; (1989), en la que se muestran baldosas idénticas en distintas aceras de ciudades del mundo, fue la mas visitada en la historia del Sydney Art Museum y su video &lt;em&gt;Enamore&lt;/em&gt;d (1991) en el que dos jóvenes se besan durante treinta minutos a orillas del Sena mientras atardece, es un clásico de referencia del que ha vendido mas de un millón de copias en todo el mundo.&lt;br /&gt;Sin embargo, son sus perfomances las que le dieron el reconocimiento de los sectores más vanguardistas de la crítica, tan reacia a valorar obras de aceptación y reconocimiento masivo. Su acción &lt;em&gt;“Questions without answer&lt;/em&gt;” (2001) en la que pregunta en Tokio a cien personas por una dirección inexistente y obtiene setenta y tres indicaciones distintas o la perfomance “&lt;em&gt;Bus dosn´t stop”&lt;/em&gt; (2002) en la que corre persiguiendo un autobús de la línea 34 por la calles de Murcia sin que el conductor se detenga, marcaron un antes y un después en la concepción de la interpretación realista y sentimental de las situaciones.&lt;br /&gt;Poco días antes de su muerte en accidente de tráfico en Noviembre de 2004 recibí una nota de Alex que contenía una felicitación de Navidad, y un sobre cerrado con instrucciones para abrirlo el día 3 de Enero de 2005, a las 9.00 horario Costa Este. No me sorprendió la carta, ya que a Alex le gustaba escribir sus ideas y mandármelas por escrito para que yo las leyera.&lt;br /&gt;La noticia de su muerte repentina y accidental, me sumió en la tristeza, y su ausencia se ha convertido en otro paisaje melancólico en mi vida. Las revistas especializadas sacaron ediciones dedicadas solamente a su obra. Todavía se organizan exposiciones recopilando sus trabajos, y encuentros donde artistas y críticos del mundo comentan sus ideas, sus aportaciones y analizan su vida, segundo a segundo, interpretando, estudiando y comparando. La más mínima de sus obras alcanza precios millonarios en las subastas y está en marcha un proyecto para convertir en museo su estudio en Greenwich Village.&lt;br /&gt;Yo olvidé la carta hasta la mañana del día señalado, intentando inconscientemente alejar de mi recuerdo su compañía esporádica y enriquecedora. En el sobre, que abrí con los ojos húmedos y el corazón en un puño, encontré su última obra incompleta, la que hacía inútiles y vacías todas las teorías sobre su vida y obra, la que elevaría a la categoría de arte no ya su trabajo, sino su vida en sí misma. Un montón de folios escritos a mano, me explicaban que el día 3 de Enero de 2005, debía acudir a su estudio solo y con una cámara de fotos. Debería fotografiar su cuerpo muerto tumbado en la cama deshecha, su rostro blanco apoyado en la almohada con el pelo despeinado, su mano colgando apuntando al suelo, el bote de somníferos vacíos en la mesilla junto a su libro preferido de Bort Pender, a la policía y a los médicos llegando. Me aconsejó recopilar artículos sobre su muerte, entrevistar a algunos de sus amigos, y titularlo todo &lt;em&gt;“Suicidio de un artista”.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-2956682189772560686?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/2956682189772560686/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=2956682189772560686' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/2956682189772560686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/2956682189772560686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2007/08/alex-jaundry.html' title='Alex Jaundry'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-110332153857980167</id><published>2007-06-20T15:38:00.000+01:00</published><updated>2007-06-20T15:39:37.097+01:00</updated><title type='text'>La calle Brown</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Yo siempre llegaba el primero a sentarme en el banco metálico de la esquina de las calles Milford y Brown. La aceras era anchas, había poco tráfico, y una vista estupenda de la tienda de licores, el colmado del señor Grobeshor y la barbería. Al otro lado de la calle estaba la parada del autobús al centro. Al rato venía Bob, arrastrando los pies, saludaba con la cabeza y se sentaba a mi lado. Nos pasábamos horas muertas allí, mirando todo y a todos, masticando el tiempo perdido y saboreándolo con las manos en los bolsillos. También venía casi siempre Francis, el vecino de Bob.&lt;br /&gt;Era divertido pasar allí juntos los tres las tardes enteras y los días que no había colegio. Conocíamos casi todo del barrio y nos gustaba. Sabíamos que había que contar cuarenta y cinco desde que el semáforo se ponía en rojo hasta que cambiaba a verde, y luego ciento trece para que volviese a ponerse rojo. Sabíamos que en el siguiente autobús que llegaba a la parada, desde que se encendía el rótulo azul y luminoso de la licorería, se bajaba la chica que le gustaba a Bob. Sabíamos que el hombre con sombrero que vivía en el portal de al lado bajaba todas las tardes a comprar el pan y a encontrarse con la señora delgada y ojerosa que paseaba un perro pequeño y llorón. Eran buenos tiempos.&lt;br /&gt;A veces pasaban cosas emocionantes. La tarde que el primo de Bob, Travis “el pelirrojo”, disparó a aquel policía, pasó corriendo justo por delante de nuestro banco. Entre resoplo y resoplo dijo un “Hola Bob”, sin mirarnos casi, y siguió corriendo como un loco calle Brown abajo, mientras las sirenas se oían cada vez más fuerte. Cuando unos días después Bob y sus hermanos fueron a visitarlo a la cárcel, Travis le dijo que no se acordaba de haberlo saludado.&lt;br /&gt;También vimos en primera línea el accidente del camión cargado de cajas de cerveza que se saltó el semáforo y arrolló dos coches. Luego se estrelló contra la farola de la esquina opuesta a nosotros. Mató a un hombre que estaba dentro de uno de los coches. Le vimos la cabeza asomando por la ventanilla chorreando sangre oscura. Salió todo el mundo a la calle dando gritos y en el barullo cogí una caja de botellas de cerveza caliente y nos la bebimos a escondidas los tres. Fue la primera vez que nos emborrachamos.&lt;br /&gt;Una tarde de verano llegó Búster. Se sentó con nosotros aunque no le conocíamos de nada. Era flaco, con el pelo rubio y los ojos grises. Estuvo un rato mirando la calle con nosotros, intentando hacerse nuestro amigo, contándonos que era nuevo en el barrio, que no tenía hermanos, que su padre vendía seguros. Se dio cuenta de que nosotros nos entendíamos con la mirada, después de tantas horas juntos en el banco, y que no le estábamos haciendo mucho caso. Francis jugaba distraídamente con los pies a ir moviendo una cajetilla de cigarrillos vacía por la junta de las baldosas de la acera. Búster cogió la cajetilla, la puso en la palma de su mano y con una voz demasiado ronca para su cara tan aniñada dijo “Mirad lo que hago”. Los tres observamos la cajetilla, su ceño fruncido y su mirada gris fija en el paquete de tabaco. Vimos como la caja de cartón se arrugaba sobre sí misma, como si una mano invisible las estuviera aplastando, hasta que quedó convertida en una bola de cartón del tamaño de una pelota de ping pong. Búster dejó caer la pelota y antes de que llegara al suelo le pegó una patada mandándola por encima de los coches que esperaban en el semáforo, mientas se reía a carcajadas. Los tres nos quedamos sorprendidos, pero empezamos a reírnos con él, nos había gustado el truco. Cuando Búster vio que nos reíamos, cogió una lata volcada que había cerca del banco y la convirtió en un disco metálico, sólo mirándola fijamente. Nos reíamos todos, asombrados, buscando el truco, abrumándole a preguntas. Él aplastaba todo lo que le dábamos y se le notaba contento con nuestra atención, no paraba de reír a carcajadas. Su cara blanca brillaba por el sudor y sus ojos grises pasaban rápidos y alegres de los objetos que aplastaba a nuestras caras. Mientras convertía en virutas las llaves de la casa de Bob, la señora delgada que paseaba todas las tardes a su perro pasó a nuestro lado, y el chucho empezó a ladrar como un loco en dirección a nosotros. La mujer hablaba con el hombre del sombrero, sonriendo como una quinceañera e ignorando al perro, que ladraba histérico. Búster, con la mirada fija en el llavero de Bob, frunció el ceño, arrugó un poco los labios y con la mano que le quedaba libre señaló al perro que quedaba casi a su lado. El animal ladró un poco más flojo y se encogió, dejando caer una baba sanguinolenta. Se quedó muerto en el suelo sin que la dueña se diera cuenta. Búster le dio a Bob un montoncito de hierros aplastados, y empezó a reírse otra vez, sin mirar siquiera al perro, esperando otra broma, otro objeto.&lt;br /&gt;Nosotros también nos reímos, pero menos. Nos marchamos en seguida, los tres a la vez, cada uno por un lado, despidiéndonos de Búster entre risas. Desde aquella tarde ninguno volvió nunca más al banco a sentarse, a mirar los coches o a contar los cambios del semáforo, por miedo a que apareciera Búster y nos mirara mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10 comentarios &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-110332153857980167?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/110332153857980167/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=110332153857980167' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/110332153857980167'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/110332153857980167'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2007/06/la-calle-brown.html' title='La calle Brown'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-3603325777534623051</id><published>2007-05-12T11:23:00.000+01:00</published><updated>2007-05-12T11:24:23.294+01:00</updated><title type='text'>El efecto mariposa</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Artículo publicado en el número 27 de la revista Cartas Perdidas, (2012), según la investigación realizada en Archivo Nacional por el Dr. Cross.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En 1962 el metereólogo Edward Lorenz desarrollaba en el Massachussets Institute of Technology modelos matemáticos destinados a la predicción del tiempo. Sus estudios y las conclusiones a las que llegó fueron los principios de lo que se hoy conoce por Teoría del Caos. El matemático John Mirkovich, experto en programación, asistía en sus investigaciones a Lorenz, en concreto, introduciendo en los primitivos ordenadores del momento las series temporales y las ecuaciones a partir de las cuales se elaboraban las predicciones.&lt;br /&gt;Mirkovich, nacido 35 años antes en Nueva York en una familia de inmigrantes rusos, escribía todas las semanas a su hermano Moldan que estudiaba arte en Viena. En sus cartas relataba su vida solitaria, su creciente obsesión por la literatura y los avances en los estudios matemáticos que estaban realizando. El siguiente texto es un fragmento de una carta de John dirigida a Moldan fechada en Junio de 1962, unos días antes de que en una conversación mientras almorzaba con Lorenz, John utilizase por primera vez la expresión “efecto mariposa” para resumir las ideas de Lorenz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(...) Pongamos que el tímido Albert, como todas las mañanas, saluda a Marta, la recepcionista del edificio en el que trabaja y de la que se encuentra secreta y profundamente enamorado. Marta le sonríe afectuosamente, girando la cabeza y mostrando la estilizada curva de su cuello, pero en sus ojos, por primera vez desde que la conoce, Albert cree percibir una mirada oscura y triste que contradice la sonrisa luminosa que hace amanecer todos los días el corazón de Albert. Este velo de tristeza que ha percibido Albert le resulta desconcertante y le sume en un estado de nerviosismo durante toda la mañana, empujándole a tomar por fin la decisión de invitar a Marta a cenar después del trabajo, y así mostrarle su interés por ella. Durante las horas en las que Albert planea su cena, su trabajo, normalmente eficiente y meticuloso, se resiente, de forma que un pequeño retraso en la comprobación de una factura provoca que un camión que debía partir esa misma tarde hacia Delaware aplace su salida hasta la madrugada. Charles, el camionero, de naturaleza impaciente y observadora, sale del almacén a estirar las piernas mientras espera a que terminen de cargar su camión y no puede dejar de fijarse en que el coche rojo que pasa acelerando con los faros apagados tiene como matrícula su fecha de nacimiento. Cuando los dos policías se presentan en el almacén y solicitan con desgana la colaboración de los trabajadores para identificar al delincuente que persiguen, Charles no duda, orgulloso, en repetirles el número de la matrícula del coche rojo y dos horas después, Wilson Monee es detenido por sexta vez en sus 22 años de vida, aunque es la primera que le acusan de asesinato. En la celda en la que espera Wilson a que le tomen declaración, se encuentra Frank “bola de billar”, que, inmerso en una soberbia borrachera, no deja de amenazar con sus 156 kilos a un Wilson temeroso que se acurruca en un rincón intentando dormir para soñar que no está allí. Después de vomitar medio litro de güisqui Frank pierde el conocimiento cayendo encima de Wilson , que dormido, muere sin darse cuenta de que le han aplastado la cabeza contra el suelo.&lt;br /&gt;De esta simple y espontánea forma, a partir de una mirada oscura y triste, no más insignificante, sincera, y digna de lástima que otras cientos de miradas oscuras y tristes justo en ese momento en el mundo entero, se desencadenan los sentimientos, los pensamientos y las acciones más trascendentes, como un mecanismo perfecto e irrepetible, imposible de planear su funcionamiento ni su alcance, y nos muestra la escasa probabilidad que tenemos de predecir el futuro azaroso, lleno de recovecos, pliegues y sombras, que creamos a cada instante. (…)&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-3603325777534623051?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/3603325777534623051/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=3603325777534623051' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/3603325777534623051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/3603325777534623051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2007/05/el-efecto-mariposa.html' title='El efecto mariposa'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-1892047182289534174</id><published>2007-04-25T17:06:00.000+01:00</published><updated>2007-04-25T17:08:22.350+01:00</updated><title type='text'>Malas Noticias</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El grifo goteaba en la cocina sobre los platos sucios. Los coches hacían ruido en la calle. El aire entraba suavemente por la ventana entreabierta empujando la cortina. &lt;em&gt;Dormía bocabajo respirando lentamente.&lt;/em&gt; El sol dibujaba rayas doradas en el suelo de madera al pasar por la persiana a medio bajar. El reloj digital marcaba las 09.33 en verde fosforito sobre la mesilla. Un pájaro se posó en la repisa de la ventana, tomó aliento y siguió volando. &lt;em&gt;Se agarraba a la almohada y estaba casi destapado&lt;/em&gt;. A veces se oía el zumbido del ascensor poniéndose en marcha. Una lavadora centrifugaba la ropa de algún vecino. Unos pantalones y una camisa se arrugaban en un rincón de la habitación. &lt;em&gt;Hacía un rato que el móvil había dejado de sonar encima de la mesa del salón, sin batería.&lt;/em&gt; Un claxon lejano intentaba mover un coche en doble fila. El marco del cuadro azul colgado en la pared reflejaba la luz del sol en el techo. Un cenicero lleno de colillas repartía ceniza silenciosamente debajo de la cama. &lt;em&gt;El mensaje en el buzón de voz del móvil era urgente y desesperado, alguien lloraba.&lt;/em&gt; Un portazo amortiguado se arrastró por el hueco de la escalera. Una persiana metálica abría un día de trabajo en la calle. Un libro se limpiaba el polvo con el airecillo de la mañana en la estantería. &lt;em&gt;El pelo sudado se le pegaba a la frente.&lt;/em&gt; Un cajón mal cerrado esperaba un empujón al orden. La luz le estaba ganando la batalla a la oscuridad en el pasillo. Un vaso vacío se sentía inútil al lado de unas gafas en la cómoda. Se revolvió un poco y siguió soñando que todo marchaba bien. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-1892047182289534174?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/1892047182289534174/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=1892047182289534174' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/1892047182289534174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/1892047182289534174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2007/04/malas-noticias.html' title='Malas Noticias'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-116816978321233107</id><published>2007-01-07T11:35:00.000Z</published><updated>2007-01-07T15:18:38.783Z</updated><title type='text'>El Sector 27</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mensaje interceptado por los Servicios de Seguridad del Sector 1.&lt;br /&gt;Remitente: Dr. Cross.&lt;br /&gt;Destinatario: Desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguimos encerrados en el laboratorio y ya son casi seis meses de trabajos y experimentos sin interrupción. El Sector 27 de la Zona de Investigación es como un pequeño pueblo y vivimos aislados del resto de la civilización, aunque somos conscientes de que el resultado de nuestras investigaciones va a cambiar el mundo tal y como lo conocemos.&lt;br /&gt;El problema del picor en la planta de los pies parece no tener solución pero el equipo del Dr. Samuelson no desespera y sigue en su línea tradicional de investigación. Queny no se explica cómo han podido atrancarse en una cosa tan tonta y entre Berner y él se ha creado una polémica sobre la posibilidad de un error en la fase de cálculo.&lt;br /&gt;El tema de la invisibilidad nos trastorna a todos. Al principio era sólo una fantasía pero ahora que hemos visto a personas invisibles, y que ya no nos asombra su compañía, no podemos dejar de fantasear sobre situaciones cotidianas en las que sería magnífico ser invisibles. Todos hablan del poder que esto supone, de las aplicaciones militares y comerciales, y de sus efectos en la sociedad cuando sea algo normal y cotidiano.&lt;br /&gt;Yo procuro no pensar demasiado en ello. Todavía no se han solucionado los efectos secundarios y algunos de los sujetos con los que se ha experimentado, viven completamente sedados, incapaces de soportar el terrible picor que provoca la invisibilidad en la planta de los pies.&lt;br /&gt;De momento la reversibilidad del proceso está controlada, pero es preciso saber cómo evoluciona el picor en el tiempo. Los últimos resultados que he leído son decepcionantes ya que la picazón no remite, y además parece aumentar, conforme pasan los días.&lt;br /&gt;Corre un siniestro rumor sobre un informe secreto en el Sector 21, dirigido por la Doctora Neegar, en el que se resume un experimento que consistía en amputar los pies al sujeto, para observar si existía traslación en el picor. Parece ser que éste se trasladó al cogote, justo encima de la nuca, con una fuerza que hizo perder el conocimiento al joven amputado.&lt;br /&gt;No he podido hablar todavía con ninguno de los “Invi”, como los llama Hoogan. Me gustaría comprobar en persona si es verdad que les sube el ego tanto que luego se vuelven insoportables.&lt;br /&gt;Mi plan está funcionando perfectamente y nadie sospecha nada, aunque tengo que estar muy atento porque el personal de seguridad es extremadamente eficaz.&lt;br /&gt;No dejo de acordarme de Patt.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fin del mensaje. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-116816978321233107?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/116816978321233107/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=116816978321233107' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/116816978321233107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/116816978321233107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2007/01/el-sector-27.html' title='El Sector 27'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-116103147324458238</id><published>2006-10-16T21:43:00.000+01:00</published><updated>2006-10-16T21:44:33.266+01:00</updated><title type='text'>Los Elegidos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hay hombres que no son padres, ni hijos, ni hermanos; que no son maridos, ni vecinos, ni amigos ni enemigos de nadie, que ni siquiera son esos rostros conocidos y borrosos con los que nos cruzamos regularmente en nuestra calle de camino al trabajo. Yo era uno de esos hombres transparentes, solitarios e ignorados. Tal vez por eso, cuando el Gran Balbor se sentó a mi lado y me llamó por mi nombre, no tuve mas remedio que creerle y seguirle.&lt;br /&gt;El mensaje del Gran Balbor era claro y sencillo: El fin del mundo se acercaba. Sólo Los Elegidos por él nos salvaríamos de la destrucción. La humanidad se extinguiría tal y como la conocemos ahora. Después del Apocalipsis, los Señores del Cielo vendrían a nosotros y, con su ayuda, los Elegidos iniciaríamos un nuevo mundo, una nueva era, la Era de la Luz Eterna. El Gran Balbor era el profeta. Se comunicaba mentalmente con los Señores del Cielo y su misión era escoger a los elegidos y construir un refugio para esperar la llegada de la Era de la Luz Eterna.&lt;br /&gt;Nunca he sido un ingenuo. Yo estaba solo, arruinado y deprimido. El Gran Balbor me pareció desde el principio un estafador, un cuentista, y yo lo seguí sólo por dinero.&lt;br /&gt;No me costó trabajo convertirme en su mano derecha. Entre los Elegidos yo era el único que no era rico o era atractivo. No se molestó cuando se enteró de mis averiguaciones sobre su vida anterior. Nunca me ocultó su historial delictivo, relacionado con el tráfico de drogas a pequeña escala, su época de adivino que se anunciaba en los periódicos, su boda con una mujer mayor que él que había muerto recientemente dejándole una buena herencia y algunos buenos contactos.&lt;br /&gt;Aunque parezca increíble, la secta de Los Elegidos empezó a crecer rápidamente. Balbor captaba Elegidos sin descanso. Tuvimos problemas con la justicia. Denuncias por estafa, apropiación indebida. Nunca nos ganaron ningún juicio. Yo hacía mi trabajo estupendamente. Todo eso nos hizo muy famosos. Balbor se desenvolvía magníficamente en televisión. Si no convencía al menos no generaba desconfianza. Al cabo de dos años teníamos cien mil Elegidos que nos entregaban sus ingresos y nos donaban sus patrimonios. Galbor decidió empezar a construir lo que el llamaba El Refugio y que consistía en una especie de silo antinuclear, escavado en secreto en una montaña, y preparado para que cinco mil personas pudieran sobrevivir seis meses sin salir de allí, rodeados de los mayores lujos y comodidades.&lt;br /&gt;El proyecto necesitó de todo nuestro esfuerzo financiero, y el empeño de Galbor en realizarlo me hizo sospechar que estaba loco. Estuve a punto de traicionarlo, de largarme con el dinero y desaparecer, pero no tenía a dónde ir. Tres años después, éramos cuatrocientos mil Elegidos, teníamos a la policía y a Hacienda soplándonos en la nuca, nuestra popularidad estaba bajo mínimos y El Refugio estaba terminado.&lt;br /&gt;Galbor me dio una lista con cinco mil Elegidos que debían entrar en El Refugio en menos de una semana. Los convocamos en secreto, sin que los otros trescientos noventa y cinco mil, se enterasen de nada. La proporción de mujeres era de de cuatro por cada hombre y nadie pasaba de los treinta años. Yo sabía la cantidad de drogas, bebidas y comida almacenadas en El Refugio y me pareció un fin de fiesta adecuado a los últimos años que habíamos vivido. Estaríamos allí hasta que nos descubriera la policía o se nos terminasen las provisiones y lo después no importaba. Yo no estaría mucho peor que cuando todo empezó.&lt;br /&gt;Ayer hizo seis meses que entramos en el Refugio. No hemos tenido noticias del exterior hasta ahora. No nos han localizado. Galbor se ha comportado como un poseído. Entraba en trance continuamente y sus mensajes se han vuelto confusos y contradictorios. Las drogas, el alcohol y el sexo crearon un ambiente extraño entre Los Elegidos, lleno de murmullos, de silencios, de locura. Corren rumores de extrañas procesiones por las galerías del Refugio, que acaban en orgías y sacrificios humanos.&lt;br /&gt;Esta mañana me he decido a salir. No he llegado muy lejos. Todo está destruido. La ciudad está arrasada. No he encontrado a ningún ser viviente, ninguna explicación. He vuelto al Refugio y Galbor me esperaba en la puerta&lt;br /&gt;Ahora sé que cuando Galbor dijo mi nombre el primer día que me vio, supo que yo sería el primero en ver cumplida la profecía. Yo era uno de los Elegidos y el Gran Balbor el Profeta que Nos Salvaría. Esperamos juntos a Señores del Cielo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-116103147324458238?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/116103147324458238/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=116103147324458238' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/116103147324458238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/116103147324458238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2006/10/los-elegidos.html' title='Los Elegidos'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-115583588459169649</id><published>2006-08-17T18:30:00.000+01:00</published><updated>2006-08-17T18:54:29.906+01:00</updated><title type='text'>Negro. Poema póstumo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Extraído del número 127 de la revista literaria Ecos de Papel. Este número se dedicó íntegramente, como homenaje póstumo, a la obra del poeta y escritor Antonio Lamos. (1915-1974). Recientes investigaciones ponen en duda la veracidad del artículo de Osano, aunque reconocidos críticos como A. Valentin y Jorge Reina afirman todavía lo contrario e incluyen “Negro” en la recopilación de poemas editada recientemente por Cross Ediciones&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero dejar claro desde el principio que nunca fui un gran amigo de Antonio Lamos, aunque sí un ferviente admirador de su obra y de su elogiada trayectoria literaria. He leído con verdadero placer espiritual e intelectual toda su poesía y puedo decir con sinceridad que algunos de sus poemas han logrado transformar mi alma, mostrándome las partes más escondidas y sutiles de mí mismo. Es éste quizás el mayor halago que se le puede hacer a un poeta, sobre todo viniendo de alguien alejado de los círculos literarios, mas allá de todos los premios que recibió, de la fama y el reconocimiento público, de su hueco eterno y dorado en las bibliotecas de todo el mundo.&lt;br /&gt;No es mi propósito el ensalzar la obra de nuestro admirado poeta muerto, ni explicarla, ni analizarla, simplemente quiero relatar las últimas horas que pasé con Antonio Lamos pocos días antes de su trágica muerte, y hacer público el que seguramente fue su último poema, que tuve la triste suerte de discutir con él, durante un agradable paseo, entre frases amables y algunos signos evidentes de su senil locura.&lt;br /&gt;Fue la casualidad la que me trajo el inesperado encuentro con el maestro. Pasó a mi lado caminando ensimismado y me costó reconocerlo al principio, en parte por el tiempo que hacía que no lo veía en persona y en parte por su repentino envejecimiento, tan lejano de las fotos de las contraportadas de sus libros. Al acercarme y llamarle por su nombre me di cuenta de que iba murmurando en voz baja y de que no me reconocía en absoluto. Me presenté, le recordé nuestro breve encuentro hace unos años, le expliqué que le admiraba, que me alegraba de saludarle. Parecía confuso, se metió las manos en los bolsillos de su abrigo, miró a la acera, luego levantó la cabeza hacia las farolas que empezaban a encenderse. Me decidí a preguntarle dónde iba y me explicó que buscaba entre las calles al atardecer la sensación de inquietud que sentía de niño al volver a casa, una mezcla de miedo a llegar tarde, de melancolía por dejar los juegos con los amigos y de optimismo ante la cena que esperaba en la cocina.&lt;br /&gt;No supe que responder, y como él comenzó a andar me coloqué a su lado, casi tocándolo, dejando que se apoyara un poco en mi brazo y caminé junto a él. Le pregunté por su trabajo, por sus proyectos futuros y al escucharme decir la palabra poesía asintió como un autómata, y se sacó un papel doblado del bolsillo. Me lo entregó sin mirarme mientras caminábamos, y escrito a mano, centrado en la cuartilla, encontré el siguiente poema:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;NEGRO&lt;br /&gt;Cae el tiempo en un remolino,&lt;br /&gt;que arrastra el azul de la tristeza que olvidó&lt;br /&gt;y lo mezcla con el verde de su espera,&lt;br /&gt;con el rojo que anhela.&lt;br /&gt;Todos los colores los une el tiempo,&lt;br /&gt;y mueren en el negro.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No puedo decir que me no me sorprendieran estas formas casi infantiles, estos juegos de principiante, pero aun así se podía reconocer su estilo, su ritmo, ese marcar sin dar que tanto han discutido sus seguidores. Mientras seguíamos paseando me explicó que llevaba unos días dudando ante el poema, que cuando lo escribió le pareció interesante mezclar la vida y la muerte con los colores, en una paleta que sería el tiempo, pero que todo salió en tercera persona y ahora le parecía falso, alejado de lo que de verdad quería decir y que por ello, se planteaba ahora cambiarlo y dejarlo así:&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Cae mi vida en un remolino,&lt;br /&gt;que arrastra el azul de la tristeza que olvidé&lt;br /&gt;y lo mezcla con el verde de mi espera,&lt;br /&gt;con el rojo que anhelé.&lt;br /&gt;Todos los colores los une el tiempo,&lt;br /&gt;en el negro,&lt;br /&gt;y yo muero&lt;/span&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No me lo enseñó escrito, pero lo recitó varias veces y lo memoricé. Otra vez me quedé sin palabras y en ese momento él se detuvo ante un portal y se despidió guardándose el papel en el bolsillo. Lo observé subiendo despacio las escaleras en penumbra, agarrándose al pasamanos de madera, y lo dejé allí sin saber que esa no era su casa. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-115583588459169649?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/115583588459169649/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=115583588459169649' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/115583588459169649'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/115583588459169649'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2006/08/negro-poema-pstumo.html' title='Negro. Poema póstumo'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-114659678981731134</id><published>2006-05-02T19:59:00.000+01:00</published><updated>2006-05-03T14:44:36.366+01:00</updated><title type='text'>Mirando por la ventana</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Justo ahora tenía que haberse encendido la luz de la cocina. Hora de cenar. El televisor parpadearía en el salón vacío, escondido un poco detrás de la persiana y la cortina. Todas las demás luces estarían apagadas y cuando Bastian volviese a sentarse en su sillón frente al televisor traería un pequeño bocadillo o una bandejita con algún plato precocinado que comería sobre sus rodillas. Tenía esa costumbre de cenar en el sillón, sin poner la mesa. A veces se le veía la mano asomando por detrás del butacón, enfocando con el mando a distancia para cambiar el programa. Si sonaba el teléfono encendía una lamparita de mesa que estaba encima del revistero. Otra costumbre que tenía Bastian, hablar por teléfono con la luz encendida. Nunca se quedaba dormido frente al televisor. Lo sabía porque veía cómo cambiaba de canal cuando ponían los anuncios. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antes de que se acostase todas las ventanas se quedarían a oscuras unos minutos porque el baño de Bastian no daba a la calle, pero luego se encendería la luz del dormitorio, con su cama de matrimonio desperdiciada, y se vería una parte de la puerta con espejo del armario y cómo Bastian se desnudaba y se metía en la cama después de haber bajado la persiana y apagar la luz. Tenía la costumbre de utilizar el dormitorio sólo para dormir y vestirse. Otra mas.&lt;br /&gt;Está todo anotado. Bastian se levantaría temprano, sobre las siete o así. Lo vería abrir la ventana para que se ventilara el cuarto, ir al baño, ponerse un traje. Unos minutos en la cocina de ventanas translucidas, que rellenaba con café con leche y galletas. Lo se porque miro en la basura de Bastian. Luego saldría a la calle, con su bolsa de basura que tiraría en el contenedor de la esquina antes de coger el metro, línea 27 norte. Seis paradas.&lt;br /&gt;Así había sido desde hace un año, en esta casa de enfrente, con ligeras variaciones según el día de la semana, según las costumbres de Bastian. Y todo está cuidadosamente anotado, esquematizado, espiado, estudiado, observado, resumido, medido y ordenado en archivadores de cartón, que guardan también los movimientos, las costumbres y la vida de Bastian en las otras casas en las que ha vivido en los últimos diez años y de las que ha huido. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una tras otra las fue dejando todas. La primera, con mudanza de muebles y equipajes, organizada después de recibir muchos anónimos y llamadas de teléfono amenazantes. Después, conforme pasaron los años, bastaba con una sola llamada en mitad de la madrugada para que Bastian rellenara una maleta con cualquier cosa y se marchara en un taxi hacía cualquier sitio. Al final huía el solo, cuando se sentía vigilado, o cuando lo asustaba la mirada de un desconocido en la calle.&lt;br /&gt;Bastian debería estar durmiendo en su habitación con la luz apagada y la persiana bajada. Mañana se levantaría a las siete o así. Así debería de ser según sus costumbres y mis anotaciones. Pero una tarde no hace mucho le sonó el teléfono después de doce meses, encendió la lamparita de la mesa, y la voz le susurró que lo iba matar, que se fuese preparando. Supongo que no lo pudo soportar, que se creía libre después de todo este tiempo sin llamadas. Cuando se tiró por la ventana tenía la cara desencajada y gritaba como un loco “¡Prepárate tú, prepárate tú!”.&lt;br /&gt;Ahora paso el tiempo repasando mis archivadores y me he sorprendido a mi mismo mas de una vez esperando a que se encienda la luz de su cocina, o paseando alrededor de su parada de metro. A veces se me olvida que ya no está y busco en mis apuntes antiguos retrasos que me ayuden a encontrarlo. Le echo de menos, lo reconozco, y no puedo entender que me hiciera esto, porque he comprobado, una y mil veces, que no le funcionaba el teléfono desde hacía semanas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-114659678981731134?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/114659678981731134/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=114659678981731134' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/114659678981731134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/114659678981731134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2006/05/mirando-por-la-ventana.html' title='Mirando por la ventana'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-114244679352672057</id><published>2006-03-15T18:03:00.000Z</published><updated>2006-03-15T18:19:53.540Z</updated><title type='text'>El demonio de los Xotpot</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El demonio al que adoran estos salvajes se llamaba Regis Montiel Molina, nació en España en 1827 y, según mis investigaciones, era un auténtico imbécil.&lt;br /&gt;Los salvajes conservan su diario como reliquia aunque no entienden lo que dice, junto con algunos de sus harapos, su casco de explorador abollado y una parte de su dentadura. Lo guardan todo en la cabaña del hechicero, que es el más borracho de todos ellos, debajo de un pequeño altar con velas siempre encendidas y vasijas llenas de sangre de animales e insectos. Yo he leído su diario.&lt;br /&gt;También he podido traducir los Libros Antiguos de los Xotpop,  los que escribían los abuelos de estos pocos indígenas borrachos e incultos que quedan ahora como rescoldos malolientes de la hoguera de sabiduría que fueron sus antepasados. He revisado además, a través de un buen amigo, algunos periódicos y las crónicas de sociedad de la época y así he reconstruido su historia. Por eso puedo asegurar que Regis no es un demonio.&lt;br /&gt;El propio Regis relata en su diario, con caligrafía algo infantil y ordenada, cómo sale de España con 21 años hacia esta selva en busca de su tío materno el misionero Andrés Molina de San Miguel, del que su familia no recibía noticias desde 1842. Regis reconoce que, además de encontrar a su tío al que no había visto nunca, le mueven el afán de aventuras y las ganas de impresionar a una tal Clara Martinez de Mandoble, que le ignora sistemáticamente, tiene una mirada ”&lt;em&gt;lánguida y melancólica&lt;/em&gt;”, y es la causa de su cursi e inmaculado sufrimiento. Así, seis meses después de su partida desde España y tras un viaje en barco en primera clase, una travesía en coche de caballos con sus diez criados hasta la cuidad de Machoc y un viaje en caballo de una semana con seis mulas y tres baúles de equipaje, &lt;em&gt;consigue&lt;/em&gt; llegar a la aldea en la que su tío había sido visto por última vez. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A partir de ese momento sus anotaciones en el diario se hacen mas espaciadas y confusas pero al parecer  es informado de que el misionero Andrés de Molina entró en la selva hace unos cinco años en busca de los Xotpot, tribu desconocida en la época por los hombres blancos, y desde entonces no se tenían noticias suyas. Regis decidió internarse en la selva en pos de los pasos perdidos de su tío, para lo cual “&lt;em&gt;debe prescindir de dos de sus baúles y cinco criados repentinamente enfermos&lt;/em&gt;”, y tras un número incierto de jornadas a pie por la selva, en las que perdió su baúl y sus criados, y afectado levemente por una fiebre que le hacía delirar y deambular desorientado por la selva, apareció en las puertas de Tiuplen, la ciudad donde vivían los Xotpot. Regis fue cuidado por los Xotpot durante varios días mientras se recuperaba de la fiebre y mediante gestos empezó a comunicarse con los indígenas. En la última página de su diario escribe “&lt;em&gt;Estoy maravillado con las atenciones recibidas de estos salvajes. He bebido extraños brebajes que me han aliviado del sueño y la fiebre, he comido plantas que me han fortalecido, y lo mas importante de todo es que conocen el paradero de mi tío Andrés al que probablemente podré ver en breve si he entendido bien al que parece ser el jefe de la tribu. Clara estará orgullosa y espero que mi tío no se oponga a volver a España conmigo para casarnos.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Aquí se interrumpe el diario de Regis y el resto de la historia lo he entresacado de la traducción del último de los Libros Antiguos de los Xotpop, que he comprado a los salvajes a cambio de algo de alcohol barato. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;“En la Tercera Sonrisa de la Luna del Norte apareció otro hombre blanco a las puertas de la ciudad. Tampoco sabía hablar y sonreía continuamente sin motivo, moviendo la cabeza de arriba abajo. Los Mayores descartaron casi inmediatamente que fuera inteligente y decidimos darle las hierbas sagradas.  Al final, la Noche de la Lluvia, lo subimos  a lo alto de la pirámide principal, riéndonos con él no sabemos de qué,  y en contra de lo que decían los supersticiosos nos lo comimos vivo. Esta vez no hubo suficiente carne para compartir entre todos los Cabezas de la ciudad y en el reparto se pusieron de manifiesto las luchas y envidias entre el Clan del Río  y los demás Clanes. (…) Esa misma noche fue asesinado Xilot, el Cabeza del Clan del Mono y violados sus hijos e hijas. (…) Horas después la ciudad entera luchaba entre sí. Mientras los templos ardían con nuestros libros y nuestros dioses dentro y los hombres se mataban entre gritos y sangre, algunos Mayores con nuestras familias huimos a la selva y pudimos ver cómo el cielo nos castigaba en la noche, cómo el trueno callaba los gritos de los agonizantes, cómo el fuego de la noche comía ahora a los Xotpop que lo habían avergonzado (….) Esa noche los Xotpot nos marchamos para siempre de nuestra ciudad maldita, empezamos a olvidar nuestra historia y dejamos de ser los elegidos (…)”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Este final apocalíptico que El Libro Sagrado de los Xotpot confunde con una maldición, se corresponde al meteorito que cayó en la selva a mediados del siglo pasado y que ha sido el motivo precisamente de que yo me acercara a este rincón olvidado del mundo, mas de cien años después, enviado por el Instituto Geológico de Londres, dentro de su programa de investigaciones de nuevos minerales.&lt;br /&gt;Los pocos indígenas que salieron de la ciudad destruida de Tiuplen llegaron a los límites de la selva y se establecieron formando este pequeño y misarable poblado, a medio camino entre la civilización y la selva, degenerando en sus costumbres y ritos, convirtiéndose en borrachos que malviven de los pocos visitantes que, como yo, llegan atraídos por los restos del meteorito.&lt;br /&gt;Esta es la historia de Regis Montiel Molina, que no es ningún demonio por mucho que lo coloquen en los altares los salvajes, por mucho que lo invoquen y le recen, por muchas velas y hierbas que le ofrezca el hechicero. Regis era mortal y los salvajes están confundidos, la historia lo demuestra, aunque yo me ahogue desde que me maldicen en su nombre, aunque me esté consumiendo desde que le invocaron para matarme, aunque lo oiga gritar de miedo cuando cierro los ojos y no me haya dejado dormir en días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-114244679352672057?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/114244679352672057/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=114244679352672057' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/114244679352672057'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/114244679352672057'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2006/03/el-demonio-de-los-xotpot.html' title='El demonio de los Xotpot'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-113321054647500315</id><published>2005-11-28T20:39:00.001Z</published><updated>2008-04-07T16:02:46.819+01:00</updated><title type='text'>1000 lugares que olvidar</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Fragmento del libro de viajes “1000 lugares que olvidar”, de autor anónimo, que sirvió de guía por Europa al escritor Roque Sandoval en sus viajes entre los años 2003 y 2004 y que le condujo a una muerte temprana y solitaria. Rescatado por el Dr. Cross de los archivos de la Biblioteca Nacional.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;“ Se llega al local caminando en solitario, sin rumbo, y casi sin dinero entre las casas viejas cercanas al puerto. El viajero lo encontrará abierto casi siempre, pero para disfrutarlo en toda su plenitud es recomendable visitarlo a la hora en que todo el mundo tiene algo que hacer o a alguien que le espera. Es imposible confundirse porque es el único de la calle que tiene un perdedor sentado en cada taburete de la barra metálica. Los tubos fluorescentes del techo empapan el humo de una luz amarillenta, húmeda, y mortecina, que resbala por el ambiente sin fuerzas para llegar al suelo de losas grises lleno de servilletas, colillas apuradas y serrín. Un pequeño murmullo, hecho de silencios solitarios, vasos viejos observados con desgana y vidas aparcadas le da la bienvenida al visitante, que siempre encuentra un lugar en la barra o en las mesas pequeñas apoyadas en la pared.&lt;br /&gt;Cualquier sitio le brindará al viajero la oportunidad de saberse ignorado en el fondo, pero quizás el mejor sitio para percibir la extrema sordidez del lugar se encuentre justo al lado de la puerta color amarillo hepático del pestoso retrete, junto al viejo del jersey marrón, que cree que bebe para aliviar la pena de su viudez. Desde allí podrá contemplar al camarero invisible y pálido, con el pelo canoso y su eterna camisa blanca y pantalón negro churretoso, secando con un trapo los vasos rayados, sirviendo el café con coñac, la cerveza en caña y el güisqui con un solo hielo, al que todos llaman jefe y que en realidad se llama Arturo Vazquez Buendía, que mató de una paliza a su mujer hace mas de veinte años, la enterró, la olvidó y desde entonces no sirve mas comida que la que viene en latas. Si tiene paciencia, el joven de pelo castaño y manos temblorosas que se sienta en la mesa al lado de la entrada, se acercará, le invitará a una cerveza y con los ojos llorosos le contará cómo le rechazó su amada, cómo lo despreció y le abandonó, cómo lo engañó con otros, y si es un oyente atento y perspicaz entenderá que el joven estaba en realidad enamorado del hermano de ella y que por eso tuvo la joven que marchar del pueblo avergonzada. También podrá oír los aires de grandeza de un antiguo abogado, que le detallará utilizando palabras grandilocuentes e inadecuadas la estafa que sufrió y le arruinó, y sus planes secretos e inminentes para vengarse, justo antes de solicitar su colaboración económica o una invitación a ginebra.&lt;br /&gt;No se asombre cuando se rompa un vaso y brinden casi todos los viejos por la buena suerte en un tono grave, arrastrado y rápido que recuerda a las beatas rezando el Ave Maria, ni termine de creerse del todo la historia que le contarán cuando parpadeen los tubos fluorescentes del techo al entrar alguna mujer al bar sobre el niño de diez años que se suicidó en el almacén, ya que al parecer tenía al menos trece.&lt;br /&gt;Podría el viajero, al observar las miradas vacías y turbias de los clientes, al conocer sus historias evidentes de fracaso, en este marco portuario, descolorido y decadente, confundirse y creerse al principio de una poética historia, con personajes heroicos paseando por el fondo de sus vidas, a punto de remontar el vuelo hacia tiempos de gloria, forjando su espíritu con la necesaria dosis de derrota para alcanzar la mas grande victoria, pero no sería mas que el espejismo que provoca el optimismo que acompaña siempre al viajero que busca lugares nuevos, porque lo cierto es que estará contemplando el lugar que hay justo mas allá del final de una vida desperdiciada.” &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-113321054647500315?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/113321054647500315/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=113321054647500315' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/113321054647500315'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/113321054647500315'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2005/11/1000-lugares-que-olvidar.html' title='1000 lugares que olvidar'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-113242215409321348</id><published>2005-11-19T17:41:00.000Z</published><updated>2005-11-19T17:42:34.106Z</updated><title type='text'>El enfermo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El doctor limpiaba sus gafas con un pañuelo de papel mientras esperaba a que Ernesto Gutierrez y su mujer, Adela Puche, se sentaran en las butacas de imitación de piel. Ernesto asentía mientras su mujer le recriminaba por ser tan desastre con la ropa, hablando mas para el doctor que para el propio Ernesto, y le estiraba la chaqueta arrugada entre el respaldo y el reposa brazos. Después estiró su propia falda, dejó su bolso negro sobre las rodillas y, poniendo los ojos en blanco, indicó al médico que ya estaban listos para escucharle.&lt;br /&gt;El doctor se colocó las gafas, echó un último vistazo a los papeles que tenía encima de su ordenada mesa, carraspeó y miró hacia la persiana cerrada de la ventana, intentando retrasar el momento de tener que explicar a Ernesto Gutierrez y Adela Puche el sinsentido que mostraban los análisis y las pruebas que le habían realizado esa misma mañana a Ernesto, cuando ingresó en urgencias aquejado de un fuerte dolor de estómago a remolque de su mujer Adela, que explicaba a todos los que no tenían mas remedio que oírla los malísimos hábitos que su Ernesto tenía para las comidas a pesar de los esfuerzos que ella hacía para que comiera bien.&lt;br /&gt;Al fin se arrancó, hablando rápido y de un tirón, modulando la voz para que sonara lo más creíble y profesional posible, de forma que las absurdas frases que salían de su boca se bañaran en el respeto que infunde un médico y adquirieran un barniz de credibilidad que no tenían en absoluto.&lt;br /&gt;- Ernesto, según los análisis de sangre y de orina, el electrocardiograma, y el escáner cerebral, usted está muerto. En realidad no hacían falta todas esas pruebas porque es fácil comprobar que no tiene usted pulso, que sus pupilas no responden a la luz y que no respira. Hemos comprobado la exactitud de todos estos análisis y no hay la menor duda, excepto, -carraspeó y cogió aire el doctor- la evidencia de que está usted aquí, hablando conmigo, fuera de toda lógica y conocimiento científico.&lt;br /&gt;El médico hablaba sin parar, mientras Adela empezaba a sollozar y le miraba como si él fuese el culpable de este disparate. Ernesto oía sin escuchar al doctor, miraba sin ver la mirada injusta y reprochadora de su mujer y se dio cuenta de que últimamente todo era así. Hizo un repaso rápido a sus últimos años, intentó sacar algo de color de la película en blanco y negro que le estaban poniendo delante sus recuerdos, probó a construir esperanzas con los trozos que le quedaban de ilusiones perdidas y no pudo, pretendió entristecerse por ello y le fue imposible.Suspiró y miró doctor que hablaba de errores inexplicables, de nuevas pruebas, mientras sus manos sudadas se retorcían una contra la otra. Hizo un ademán con la mano para acallar a la llorona Adela y, con la mirada vacía y la voz un poco ronca, le explicó al doctor que no se molestase mas con las pruebas y los análisis, que no realizara nuevos estudios ni pidiera nuevas opiniones, que los aparatos no estaban equivocados ni erraban en sus diagnósticos. Era verdad que estaba muerto. Sólo había que mirar la triste vida que tenía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-113242215409321348?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/113242215409321348/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=113242215409321348' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/113242215409321348'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/113242215409321348'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2005/11/el-enfermo.html' title='El enfermo'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-112940439284813745</id><published>2005-10-15T20:07:00.000+01:00</published><updated>2005-10-15T21:07:19.386+01:00</updated><title type='text'>El efecto mariposa</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Artículo publicado en el número 27 de la revista Cartas Perdidas, (2012), según la investigación realizada en Archivo Nacional por el Dr. Cross.&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En 1962 el metereólogo Edward Lorenz desarrollaba en el Massachussets Institute of Technology modelos matemáticos destinados a la predicción del tiempo. Sus estudios y las conclusiones a las que llegó fueron los principios de lo que se hoy conoce por Teoría del Caos. El matemático John Mirkovich, experto en programación, asistía en sus investigaciones a Lorenz, en concreto, introduciendo en los primitivos ordenadores del momento las series temporales y las ecuaciones a partir de las cuales se elaboraban las predicciones.&lt;br /&gt;Mirkovich, nacido 35 años antes en Nueva York en una familia de inmigrantes rusos, escribía todas las semanas a su hermano Moldan que estudiaba arte en Viena. En sus cartas relataba su vida solitaria, su creciente obsesión por la literatura y los avances en los estudios matemáticos que estaban realizando. El siguiente texto es un fragmento de una carta de John dirigida a Moldan fechada en Junio de 1962, unos días antes de que en una conversación mientras almorzaba con Lorenz, John utilizase por primera vez la expresión “efecto mariposa” para resumir las ideas de Lorenz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(...) Pongamos que el tímido Albert, como todas las mañanas, saluda a Marta, la recepcionista del edificio en el que trabaja y de la que se encuentra secreta y profundamente enamorado. Marta le sonríe afectuosamente, girando la cabeza y mostrando la estilizada curva de su cuello, pero en sus ojos, por primera vez desde que la conoce, Albert cree percibir una mirada oscura y triste que contradice la sonrisa luminosa que hace amanecer todos los días el corazón de Albert. Este velo de tristeza que ha percibido Albert le resulta desconcertante y le sume en un estado de nerviosismo durante toda la mañana, empujándole a tomar por fin la decisión de invitar a Marta a cenar después del trabajo, y así mostrarle su interés por ella. Durante las horas en las que Albert planea su cena, su trabajo, normalmente eficiente y meticuloso, se resiente, de forma que un pequeño retraso en la comprobación de una factura provoca que un camión que debía partir esa misma tarde hacia Delaware aplace su salida hasta la madrugada. Charles, el camionero, de naturaleza impaciente y observadora, sale del almacén a estirar las piernas mientras espera a que terminen de cargar su camión y no puede dejar de fijarse en que el coche rojo que pasa acelerando con los faros apagados tiene como matrícula su fecha de nacimiento. Cuando los dos policías se presentan en el almacén y solicitan con desgana la colaboración de los trabajadores para identificar al delincuente que persiguen, Charles no duda, orgulloso, en repetirles el número de la matrícula del coche rojo y dos horas después, Wilson Monee es detenido por sexta vez en sus 22 años de vida, aunque es la primera que le acusan de asesinato. En la celda en la que espera Wilson a que le tomen declaración, se encuentra Frank “bola de billar”, que, inmerso en una soberbia borrachera, no deja de amenazar con sus 156 kilos a un Wilson temeroso que se acurruca en un rincón intentando dormir para soñar que no está allí. Después de vomitar medio litro de güisqui Frank pierde el conocimiento cayendo encima de Wilson , que dormido, muere sin darse cuenta de que le han aplastado la cabeza contra el suelo.&lt;br /&gt;De esta simple y espontánea forma, a partir de una mirada oscura y triste, no más insignificante, sincera, y digna de lástima que otras cientos de miradas oscuras y tristes justo en ese momento en el mundo entero, se desencadenan los sentimientos, los pensamientos y las acciones más trascendentes, como un mecanismo perfecto e irrepetible, imposible de planear su funcionamiento ni su alcance, y nos muestra la escasa probabilidad que tenemos de predecir el futuro azaroso, lleno de recovecos, pliegues y sombras, que creamos a cada instante. (…)&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-112940439284813745?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/112940439284813745/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=112940439284813745' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/112940439284813745'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/112940439284813745'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2005/10/el-efecto-mariposa.html' title='El efecto mariposa'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-112810778367027218</id><published>2005-09-30T20:04:00.000+01:00</published><updated>2005-10-01T04:12:24.920+01:00</updated><title type='text'>Últimos recuerdos</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/431/146/1600/edificio2.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/431/146/320/edificio2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sentía como el viento le golpeaba en la cara cada vez más fuerte. El pelo se le alborotaba en la cabeza y los oídos le zumbaban. Cerró los ojos, irritados y llorosos, y le pareció que el tiempo se alargaba fuera de él mientras su mente corría a mil por hora.&lt;br /&gt;Le vino a su memoria el recuerdo difuminado de un montón de caramelos desperdigados en una alfombra rojiza, de cuando él tenía poco mas de un año y vivía en aquella casa con las paredes pintadas de verde. Recordó cómo ayudó a sus padres en la mudanza al piso en la ciudad, el ascensor oscuro con botones negros en el que no le dejaban subir solo y a las vecinas con su madre tomando café en la cocina antes de bajar a comprar el pan. Revivió el camino al colegio en invierno pisando los charcos congelados, con la cartera llena de libros colgada de un hombro y jugando a hacer que fumaba con el vaho que el salía por debajo de la capucha del abrigo. Se vio a si mismo la primera noche que no durmió viendo llover y tronar por la ventana de su habitación, encogido entre el miedo y la fascinación. Anduvo otra vez por los largos pasillos de su antiguo instituto buscando su clase el primer el día, con la cabeza agachada y la mirada huidiza. Recibió otra vez en su memoria su primer sueldo en su primer trabajo y se lo volvió a guardar en el bolsillo de la chaqueta, metido en un sobre marrón, pensando durante dos días en qué gastarlo.&lt;br /&gt;Recordó los mil libros que había leído, todos y cada uno de los besos que había dado, la vista desde la ventana del hotel de Paris al que fue de viaje de novios, las mentiras que no se había atrevido a decir, el color de su primer coche, la mirada de un desconocido que se cruzó una noche en su portal y le asustó, la camisa azul que había sido su favorita durante años y que se manchó con la tinta de un bolígrafo roto, la última vez que se emborrachó con sus amigos, y la primera vez que se sintió verdaderamente triste, tanto que no podía respirar.&lt;br /&gt;Se recordó a si mismo hace un instante, subiendo lentamente las escaleras del rascacielos, abriendo la puerta de la azotea, entrecerrando los ojos deslumbrado por el sol, acercándose al borde y mirando al vacío que quedaba a sus pies.&lt;br /&gt;Volvió a saltar otra vez en su memoria, volvió a sentir el viento azotándole la cara y el pelo alborotado bailando en su cabeza, y lo último que pensó justo antes de estrellarse contra el suelo, fue que tienen razón los que dicen que tu vida entera te pasa por delante antes de morir.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-112810778367027218?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/112810778367027218/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=112810778367027218' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/112810778367027218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/112810778367027218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2005/09/ltimos-recuerdos.html' title='Últimos recuerdos'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-112741144725428557</id><published>2005-09-22T18:45:00.000+01:00</published><updated>2005-09-22T18:50:47.260+01:00</updated><title type='text'>La calle Brown</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Yo siempre llegaba el primero a sentarme en el banco metálico de la esquina de las calles Milford y Brown. La aceras era anchas, había poco tráfico, y una vista estupenda de la tienda de licores, el colmado del señor Grobeshor y la barbería. Al otro lado de la calle estaba la parada del autobús al centro. Al rato venía Bob, arrastrando los pies, saludaba con la cabeza y se sentaba a mi lado. Nos pasábamos horas muertas allí, mirando todo y a todos, masticando el tiempo perdido y saboreándolo con las manos en los bolsillos. También venía casi siempre Francis, el vecino de Bob. &lt;br /&gt;Era divertido pasar allí juntos los tres las tardes enteras y los días que no había colegio. Conocíamos casi todo del barrio y nos gustaba. Sabíamos que había que contar cuarenta y cinco desde que el semáforo se ponía en rojo hasta que cambiaba a verde, y luego ciento trece para que volviese a ponerse rojo. Sabíamos que en el siguiente autobús que llegaba a la parada, desde que se encendía el rótulo azul y luminoso de la licorería, se bajaba la chica que le gustaba a Bob. Sabíamos que el hombre con sombrero que vivía en el portal de al lado bajaba todas las tardes a comprar el pan y a encontrarse con la señora delgada y ojerosa que paseaba un perro pequeño y llorón. Eran buenos tiempos.&lt;br /&gt;A veces pasaban cosas emocionantes. La tarde que el primo de Bob, Travis “el pelirrojo”, disparó a aquel policía, pasó corriendo justo por delante de nuestro banco. Entre resoplo y resoplo dijo un “Hola Bob”, sin mirarnos casi, y siguió corriendo como un loco calle Brown abajo, mientras las sirenas se oían cada vez más fuerte. Cuando unos días después Bob y sus hermanos fueron a visitarlo a la cárcel, Travis le dijo que no se acordaba de haberlo saludado.&lt;br /&gt;También vimos en primera línea el accidente del camión cargado de cajas de cerveza que se saltó el semáforo y arrolló dos coches. Luego se estrelló contra la farola de la esquina opuesta a nosotros. Mató a un hombre que estaba dentro de uno de los coches. Le vimos la cabeza asomando por la ventanilla chorreando sangre oscura. Salió todo el mundo a la calle dando gritos y en el barullo cogí una caja de botellas de cerveza caliente y nos la bebimos a escondidas los tres. Fue la primera vez que nos emborrachamos.&lt;br /&gt;Una tarde de verano llegó Búster. Se sentó con nosotros aunque no le conocíamos de nada. Era flaco, con el pelo rubio y los ojos grises. Estuvo un rato mirando la calle con nosotros, intentando hacerse nuestro amigo, contándonos que era nuevo en el barrio, que no tenía hermanos, que su padre vendía seguros. Se dio cuenta de que nosotros nos entendíamos con la mirada, después de tantas horas juntos en el banco, y que no le estábamos haciendo mucho caso. Francis jugaba distraídamente con los pies a ir moviendo una cajetilla de cigarrillos vacía por la junta de las baldosas de la acera. Búster cogió la cajetilla, la puso en la palma de su mano y con una voz demasiado ronca para su cara tan aniñada dijo “Mirad lo que hago”. Los tres observamos la cajetilla, su ceño fruncido y su mirada gris fija en el paquete de tabaco. Vimos como la caja de cartón se arrugaba sobre sí misma, como si una mano invisible las estuviera aplastando, hasta que quedó convertida en una bola de cartón del tamaño de una pelota de ping pong. Búster dejó caer la pelota y antes de que llegara al suelo le pegó una patada mandándola por encima de los coches que esperaban en el semáforo, mientas se reía a carcajadas. Los tres nos quedamos sorprendidos, pero empezamos a reírnos con él, nos había gustado el truco.  Cuando Búster vio que nos reíamos, cogió una lata volcada que había cerca del banco y la convirtió en un disco metálico, sólo mirándola fijamente. Nos reíamos todos, asombrados, buscando el truco, abrumándole a preguntas. Él aplastaba todo lo que le dábamos y se le notaba contento con nuestra atención, no paraba de reír a carcajadas. Su cara blanca brillaba por el sudor y sus ojos grises pasaban rápidos y alegres de los objetos que aplastaba a nuestras caras. Mientras convertía en virutas las llaves de la casa de Bob, la señora delgada que paseaba todas las tardes a su perro pasó a nuestro lado, y el chucho empezó a ladrar como un loco en dirección a nosotros. La mujer hablaba con el hombre del sombrero, sonriendo como una quinceañera e ignorando al perro, que ladraba histérico. Búster, con la mirada fija en el llavero de Bob, frunció el ceño, arrugó un poco los labios y con la mano que le quedaba libre señaló al perro que quedaba casi a su lado. El animal ladró un poco más flojo y se encogió, dejando caer una baba sanguinolenta. Se quedó muerto en el suelo sin que la dueña se diera cuenta. Búster le dio a Bob un montoncito de hierros aplastados, y empezó a reírse otra vez, sin mirar siquiera al perro, esperando otra broma, otro objeto.&lt;br /&gt;Nosotros también nos reímos, pero menos. Nos marchamos en seguida, los tres a la vez, cada uno por un lado, despidiéndonos de Búster entre risas. Desde aquella tarde ninguno volvió nunca más al banco a sentarse, a mirar los coches o a contar los cambios del semáforo, por miedo a que apareciera Búster y nos mirara mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-112741144725428557?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/112741144725428557/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=112741144725428557' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/112741144725428557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/112741144725428557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2005/09/la-calle-brown.html' title='La calle Brown'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-112655055911633394</id><published>2005-09-12T19:13:00.000+01:00</published><updated>2005-09-12T19:42:39.123+01:00</updated><title type='text'>El tatuaje</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Diego había nacido con el tatuaje en la palma de su mano izquierda. Eso es lo que le decía su tío Bruno cuando Diego le preguntaba y eso es lo que él creyó durante toda su infancia en el caserío. Era un rectángulo relleno de líneas negras horizontales y verticales que se cruzaban formando otros rectángulos y cuadrados más pequeños, algunos rellenos con la misma tinta negra y todo ello del tamaño de una moneda de diez céntimos.&lt;br /&gt;El tío Bruno le enseñó a leer y a escribir en la gran biblioteca del caserío. Diego se recordaba de chiquillo pasando tardes enteras buscando dibujos parecidos al de su mano en los cientos de libros que tenían, sin encontrar nada parecido en ninguna parte. Después, por la noche, le señalaba a su tío los libros en los que había leído y buscado, y Bruno sonreía asintiendo con la cabeza, entre satisfecho con el trabajo de Diego y cansado de su insistencia infantil, repitiéndole que el tatuaje era de nacimiento, y cambiando de tema o quedándose callado sin más.&lt;br /&gt;Luego, antes de que Diego fuese un adolescente, el tío Bruno murió y Diego se quedó solo en un orfanato. Allí olvidó el tatuaje como se olvida una cicatriz antigua y si alguien alguna vez le preguntaba por su origen, copiaba la sonrisa socarrona de su tío y le contestaba que era de nacimiento. Sólo unas pocas veces, cuando se sentía solo en las largas noches del orfanato y se acordaba de Bruno o cuando se daba cuenta de que crecía y la niñez se estaba alejando como se aleja el horizonte de un barco que parte, miraba el dibujo, lo acariciaba con los dedos y pensaba en su significado si es que lo tenía.&lt;br /&gt;Con los años ni siquiera quedó eso. Fue construyendo su vida lejos de su infancia dolorosa y solitaria. La llenó con un buen trabajo, una mujer que le quería y un futuro lleno de esperanzas que sustituían los recuerdos del orfanato y la imagen borrosa y triste del tío Bruno.&lt;br /&gt;Por eso estaba ahora tan confundido, tan asustado.&lt;br /&gt;El policía le agarraba la muñeca y le miraba con suspicacia el tatuaje.&lt;br /&gt;Las luces de las sirenas se colaban intermitentes por la ventana de su salón, pintando en su cara adormilada colores rojos y azules. En el suelo estaba ese hombre muerto, al que otro policía fotografiaba mientras un médico tomaba notas. Su mujer, en camisón, le miraba llorando apoyada en el marco de la puerta. El bate de béisbol con el que había destrozado la cabeza al intruso que se colaba en su casa de madrugada estaba encima de la mesa, manchado de sangre. Él mismo había llamado a la policía después golpear al presunto ladrón en la oscuridad. Pero ahora, Diego no podía explicarle al policía que le miraba fijamente, quién era el hombre que estaba muerto en el suelo, ni a qué había venido, ni por qué tenía un tatuaje idéntico al suyo en su mano izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-112655055911633394?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/112655055911633394/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=112655055911633394' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/112655055911633394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/112655055911633394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2005/09/el-tatuaje.html' title='El tatuaje'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-112272350936354322</id><published>2005-07-30T12:35:00.000+01:00</published><updated>2007-08-04T09:15:32.803+01:00</updated><title type='text'>Alex Jaundry</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Conocí a Alex Jaundry una noche de febrero de 1974, en una exposición organizada por la New York Art School en la que se exponían algunas de sus pinturas junto con las de otros jóvenes artistas de la ciudad. De todos los cuadros que vi en aquella velada recuerdo la impresión que me causó &lt;em&gt;Blue Stone Tears&lt;/em&gt; (1972), que hace unos meses alcanzó el precio de 1,56 millones de dólares en Sotheby´s. El propio Alex me hizo esa noche de cicerone a través de la galería, tras presentarnos Ian Horttien que era el coordinador de la exposición y que según me confesó mas tarde “no sabía cómo quitarse de encima a ese loco de Jaundry”. Alex hablaba con pasión de su obra y la de sus compañeros, guiándome de forma errática, agarrándome del brazo cuando se excitaba, quedándose meditativo y serio ante algún cuadro como si lo viera en ese momento por primera vez, alzando a veces la voz sin darse cuenta. Su capacidad para entusiasmarse ante un detalle, para captar la esencia de cualquier situación, para absorber como una esponja el sentimiento de cualquier obra, aislándola del procedimiento técnico necesario para conseguir el efecto, me hizo recordar mis primeros encuentros con el arte, cuando sentía la necesidad pura y física de ver un cuadro, cuando aprendía de mí viendo la obra de otros, y me conmovió.&lt;br /&gt;Después de algunas visitas a su pequeño y ruinoso estudio en el Village y empujado mas por la personalidad de Alex que por la calidad que tenían entonces sus obras, me ofrecí a ser su mecenas, a introducirlo en los círculos artísticos de New York, a presentarlo en esa sociedad pagada de si misma, genial, pedante e innovadora que tan excelentemente ha descrito Clart Founy en su libro &lt;em&gt;Birds died between the smoke&lt;/em&gt; (2001) y que marcaban las modas y tendencias del arte del mundo entero.&lt;br /&gt;Su nombre pronto se hizo un hueco en las galerías más prestigiosas y sus cuadros eran seleccionados para viajar a los grandes museos europeos. Alex Jaundry se convirtió en la punta de lanza de la novedosa y amplia corriente Simple Thoughts of Colors, también llamados Sentimentalistas de la Realidad, personificada en sus inicios más puros por el propio Jaundry, la escocesa Vallie Dortccon, y el japones Hu Li Muotwo y que tanto ha inspirado en los noventa a Bruol, Jonh Blaster y otros. Perseguían la representación de los sentimientos, emociones e ideas a través de imágenes cotidianas interpretadas de la forma más realista.&lt;br /&gt;Alex conseguía mantener ese espíritu original que me encandiló cuando nos conocimos y nuestra relación dejó de ser de mecenazgo, que ya no le hacía falta, y se convirtió en una amistad que a mi me servía para admirar sus ideas constantes y originales y a él, ahora lo veo claro, para aliviar la sensación de soledad que le producía su éxito. Incluso mantenía su pequeño estudio en el Village donde cenábamos y hablábamos los dos solos cuando él venía a la ciudad.&lt;br /&gt;Sus obras dejaron de ser pictóricas y abarcaron otros campos de expresión como la fotografía, el video, perfomances y acciones, convirtiendo a Jaundry en un icono de la modernidad reconocido en el mundo entero.&lt;br /&gt;La exposición con su serie de fotografías &lt;em&gt;Ground that we were above&lt;/em&gt; (1989), en la que se muestran baldosas idénticas en distintas aceras de ciudades del mundo, fue la mas visitada en la historia del Sydney Art Museum y su video &lt;em&gt;Enamored&lt;/em&gt; (1991) en el que dos jóvenes se besan durante treinta minutos a orillas del Sena mientras atardece, es un clásico de referencia del que ha vendido mas de un millón de copias en todo el mundo.&lt;br /&gt;Sin embargo, son sus perfomances las que le dieron el reconocimiento de los sectores más vanguardistas de la crítica, tan reacia a valorar obras de aceptación y reconocimiento masivo. Su acción “&lt;em&gt;Questions without answer&lt;/em&gt;” (2001) en la que pregunta en Tokio a cien personas por una dirección inexistente y obtiene setenta y tres indicaciones distintas o la perfomance “&lt;em&gt;Bus dosn´t stop”&lt;/em&gt; (2002) en la que corre persiguiendo un autobús de la línea 34 por la calles de Murcia sin que el conductor se detenga, marcaron un antes y un después en la concepción de la interpretación realista y sentimental de las situaciones.&lt;br /&gt;Poco días antes de su muerte en accidente de tráfico en Noviembre de 2004 recibí una nota de Alex que contenía una felicitación de Navidad, y un sobre cerrado con instrucciones para abrirlo el día 3 de Enero de 2005, a las 9.00 horario Costa Este. No me sorprendió la carta, ya que a Alex le gustaba escribir sus ideas y mandármelas por escrito para que yo las leyera.&lt;br /&gt;La noticia de su muerte repentina y accidental, me sumió en la tristeza, y su ausencia se ha convertido en otro paisaje melancólico en mi vida. Las revistas especializadas sacaron ediciones dedicadas solamente a su obra. Todavía se organizan exposiciones recopilando sus trabajos, y encuentros donde artistas y críticos del mundo comentan sus ideas, sus aportaciones y analizan su vida, segundo a segundo, interpretando, estudiando y comparando. La más mínima de sus obras alcanza precios millonarios en las subastas y está en marcha un proyecto para convertir en museo su estudio en Greenwich Village.&lt;br /&gt;Yo olvidé la carta hasta la mañana del día señalado, intentando inconscientemente alejar de mi recuerdo su compañía esporádica y enriquecedora. En el sobre, que abrí con los ojos húmedos y el corazón en un puño, encontré su última obra incompleta, la que hacía inútiles y vacías todas las teorías sobre su vida y obra, la que elevaría a la categoría de arte no ya su trabajo, sino su vida en sí misma. Un montón de folios escritos a mano, me explicaban que el día 3 de Enero de 2005, debía acudir a su estudio sólo y con una cámara de fotos. Debería fotografiar su cuerpo muerto tumbado en la cama deshecha, su rostro blanco apoyado en la almohada con el pelo despeinado, su mano colgando apuntando al suelo, el bote de somníferos vacíos en la mesilla junto a su libro preferido de Bort Pender, a la policía y a los médicos llegando. Me aconsejó recopilar artículos sobre su muerte, entrevistar a algunos de sus amigos, y titularlo todo “&lt;em&gt;Suicidio de un artista”.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-112272350936354322?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/112272350936354322/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=112272350936354322' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/112272350936354322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/112272350936354322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2005/07/alex-jaundry.html' title='Alex Jaundry'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-112058753194252054</id><published>2005-07-05T19:13:00.000+01:00</published><updated>2005-07-05T19:27:40.296+01:00</updated><title type='text'>Los hermanos Blyon</title><content type='html'>&lt;p align="center"&gt;&lt;img title="370x288px - 8.4 Kbytes" alt="370x288px - 8.4 Kbytes" src="http://fotos.miarroba.com/fotos/9/a/9a24f12a.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La noche no tenía luna pero el desierto se intuía como una sombra azulada bajo la luz de las estrellas. El silencio y el calor rellenaban el paisaje de arena y soledad que se extendía hasta el horizonte, durante miles de kilómetros, sin rastro de vida humana.&lt;br /&gt;Lirtus Blyon, el menor de los dos hermanos Blyon, se rascaba su mejilla sin afeitar desde hace un par de días, con gesto pensativo, mientras miraba al horizonte de pie en el porche de su casa justo &lt;em&gt;en medio de su desierto&lt;/em&gt;. A su lado, Bruber Blyon, su hermano mayor, toqueteaba una caja negra llena de botones y lucecitas. Sudaba y maldecía encogido sobre el artefacto casero, alumbrado únicamente por la débil luz amarillenta de una bombilla sin lámpara colgada del techo del porche.&lt;br /&gt;Al fin Bruber se incorporó y se colocó junto a su hermano, apoyando las dos manos en la barandilla de madera. “Quedán unos quince segundos”, le dijo a Lirtus, mirando en la misma dirección que él. Lirtus asintió y abrió un poco la boca sin darse cuenta.&lt;br /&gt;Silencio total y absoluto durante un instante. Los dos hermanos inmóviles, respirando lentamente, con los ojos guiñados escrutando la oscuridad y los ceños fruncidos, concentrados y atentos.&lt;br /&gt;Un destello inmenso blanco creció como a cámara lenta en el horizonte, rompiendo en dos el paisaje nocturno y haciendo desaparecer a las estrellas. Se expandió a lo ancho y empezó a cambiar de color hacia tonos rojizos de atardeceres imposibles. Una nube carmesí empezó a crecer en el cielo y entonces llegó el ruido. Un rugido que pasaba por encima del desierto, que no cesaba, que traía un aire caliente y pesado. La tierra temblaba.&lt;br /&gt;Lirtus y Bruber embobados y sin respiración, dejaban que el viento llenara de arena sus ojos y su pelo, disfrutando de los colores de la explosión sobre la noche oscura. Después de unos minutos de éxtasis, Lirtus lanzó un grito de triunfo y alegría, agarrando a su hermano por el hombro. Bruber sonreía satisfecho y sólo acertaba a repetir nerviosamente: “Me ha salido un poco roja de más, pero más alta que nunca.”, metiendo y sacando sus manos de los bolsillos de los vaqueros.&lt;br /&gt;Siguieron allí unas horas más. Bruber sacó unas sillas y tomaron unos bocadillos con cerveza contemplando el paisaje. La veleta de su tejado apenas se movía ya y otra vez el silencio cubría el desierto, poco a poco. El horizonte, manchado de polvo blanco y nubes rojizas se iba apagando como una vela se consume en un vaso. No hablaban pero de vez en cuando empezaban a reírse a la vez, y se daban la mano.&lt;br /&gt;Poco antes del amanecer decidieron acostarse. Cerraron la puerta de su cochambrosa cabaña en medio de aquel inmenso desierto de su propiedad. Apagaron las luces y un poco antes de dormirse, Lirtus le explicó a Bruber que con el plutonio que quedaba podían probar a hacer explosiones con tonos azules y verdes. Bruber, medio dormido, le dio la razón y le prometió una explosión azul en dos días. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-112058753194252054?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/112058753194252054/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=112058753194252054' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/112058753194252054'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/112058753194252054'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2005/07/los-hermanos-blyon.html' title='Los hermanos Blyon'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-112015543614261463</id><published>2005-06-30T19:12:00.000+01:00</published><updated>2005-06-30T19:17:16.150+01:00</updated><title type='text'>El señor Hielo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tristán me miraba a los ojos mientras hablaba. Movía sus manos y ladeaba un poco la cabeza, apuntándome con su barbilla. A veces me señalaba con el dedo, para subrayar sus amenazas. Hablaba en voz baja, casi susurrando y subiendo el tono al acabar las frases. Yo le mantenía la mirada y asentía con la cabeza, sin dejar de sonreír. Intentaba concentrarme en sus palabras, pero no podía dejar de mirar los dibujos sicodélicos de su corbata verdosa. Había que tener valor para ponerse una corbata así a su edad. O eso o muy poco gusto. No conjuntaba en absoluto con el traje gris ni la camisa blanca. No era un traje muy bueno, pero si lo bastante como para merecerse una corbata mas discreta y elegante. Igual que la camisa, a la que se le notaban algo ajados los cuellos, desgastados por el uso o el exceso de lavados.&lt;br /&gt;Seguía hablando contándome la historia de su padre borracho que lo apaleaba cuando yo todavía no había nacido, el navajazo que le dieron en la tripa la primera vez que lo violaron en el reformatorio, se tocaba la nariz partida en mil peleas, me explicaba cada cicatriz de su cara, y así iba haciendo el recuento de los tipos a los que había machacado, de las situaciones a las que había sobrevivido.&lt;br /&gt;Le sudaba un poco la frente y se mojaba con la lengua sus labios resecos por el discurso. Me fijé en que tenía una dentadura casi perfecta y me puse a pensar en lo que le habría costado reconstruir todos esos dientes mal cuidados y tantas veces golpeados. Estaba claro que Tristán, a pesar de todo, era algo presumido y coqueto, aunque no tenía buen gusto para las corbatas.&lt;br /&gt;Seguí asintiendo, intentando concentrar mis pensamientos en lo que decía. Estaba elevando la voz y diciéndome “...y crees que un mierda como tú va a venir a mi casa a acojonarme… a los tíos como tú me los como crudos…”. La cara se le desencajaba un poco y me colocaba el dedo con el anillo de oro a un palmo de mi nariz.&lt;br /&gt;Es lo que tenía Tristán, que perdía las formas, los modales, y además estaba mucho más viejo de lo que él se creía. Llevábamos al menos veinte minutos hablando y no había dejado de amenazarme en todo el tiempo, con su estúpida corbata verde y todas esas historias para no dormir.&lt;br /&gt;Le dije que sí con la cabeza y sonreí un poco más. Alargué mi mano derecha, cogí el dedo del anillo y se lo retorcí hasta partirlo, mientras que con la mi puño izquierdo le golpeaba en la cara con todas mis fuerzas. La verdad es que soportó mucho mejor de lo que me esperaba el puñetazo y el dedo roto. Lo de luego también.&lt;br /&gt;Al salir del edificio camino del coche, alisándome la chaqueta y retocándome el peinado, no pude dejar de pensar en el anciano agonizante y derrotado que quedaba tres pisos mas arriba, en cómo me insultaba mientras lo apaleaba, en su mirada oscura llena de odio, en sus súplicas y lloros al final, y me alegré de ser un hombre sin sentimientos mientras me dirigía a cumplir con el siguiente encargo&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-112015543614261463?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/112015543614261463/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=112015543614261463' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/112015543614261463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/112015543614261463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2005/06/el-seor-hielo.html' title='El señor Hielo'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-111969744330995578</id><published>2005-06-25T11:55:00.000+01:00</published><updated>2005-06-27T20:36:00.866+01:00</updated><title type='text'>Diario de Viaje - Cap. 3</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Extracto del Diario de Viaje de Cross, archivado en la Biblioteca Nacional y en el que describe sus viajes entre 3124 y 3164 de la segunda era. Clasificado como documentación histórica.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Etapa 645&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana por fin he podido contactar con Order. Me llamaron al teléfono de la habitación y una voz nerviosa y grave me dio la contraseña y una dirección cerca del hotel, en la esquina de dos calles céntricas. En treinta minutos dijo la voz. Me vestí con tranquilidad, escondí una pistola debajo de mi chaqueta y paseé por las calles de Sllypko hacia el punto de contacto. Me agradan las aceras increíblemente blancas y los edificios retorcidos de esta ciudad. Está llena de pequeños parques con fuentes de cristal azul y flores multicolores. Su población todavía no ha sido atacada en masa y las calles tienen aun ese bullicio de las pequeñas ciudades, lo suficientemente grandes como para pasar totalmente desapercibido, pero no tanto como para tener que soportar las grandes distancias y a los habitantes siempre en guardia de las grandes urbes.&lt;br /&gt;El enlace de Order era un chico joven, con la cara tensa y tan nervioso que era incapaz de mirarme a la cara cuando hablaba. Sus ojos saltaban de una dirección a otra, buscando peligros, Ladrones, enemigos. Iba vestido de una forma demasiado llamativa, aunque supongo que eso será lo común entre la juventud de aquí. Me dio la contraseña y se quedó callado mientras yo lo intentaba identificar telepáticamente, buscando algún síntoma de mentira o traición. No domino todavía totalmente el método para introducirme en la mente de los demás y el asunto me ocupó casi un minuto&lt;br /&gt;Le ofrecí caminar por la acera mientras hablábamos, como en las películas antiguas de espías, para no llamar la atención parados en medio de la calle, él con su ropa de colores y yo con mi traje oscuro sin corbata.&lt;br /&gt;Me transmitió de memoria el mensaje de Order, casi sin respirar y sin entender lo que decía. Le di mi respuesta y la memorizó en un instante. Al despedirnos le deseé suerte y le estreché la mano. Él me miraba como el que veía a un fantasma. Se me ofreció para cualquier cosa que necesitara y me deseó suerte también. Luego se alejó en dirección contraria a la mía. Lo vi cruzar la calle con paso apresurado, y me enterneció la idea de ese joven soldado cumpliendo una de sus primeras misiones. El futuro de nuestro mundo, el éxito de nuestra misión, depende de muchos soldados como él, jóvenes, inexpertos y con miedo. Sólo espero estar a la altura que su sacrificio merece.&lt;br /&gt;He recibido la orden de ir a Thouble antes de llegar a Nooder. Supongo que Order quiere que me entrene en las nuevas técnicas mentales antes de la prueba definitiva en Nooder. Tengo total libertad para enfrentarme a los Ladrones que encuentre, pero mi objetivo debe ser llegar lo antes posible y sin daños. Yo le he pedido el favor de que me incluya en el programa de experimentación sobre la recuperación de recuerdos. Sé que es totalmente reacio a ese tipo de pruebas y que no es elegante pedírselo, debiéndome como me debe un gran favor, pero tengo agujeros en mi memoria y la idea me obsesiona.&lt;br /&gt;Mañana mismo parto hacia Thouble. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;p id="Capítulo 2"&gt;&lt;a href="http://azulinante.blogspot.com/2005/06/diario-de-viaje-cap-2.html" target="_blank"&gt;Diario de viaje - Capítulo 2 &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-111969744330995578?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/111969744330995578/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=111969744330995578' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/111969744330995578'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/111969744330995578'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2005/06/diario-de-viaje-cap-3.html' title='Diario de Viaje - Cap. 3'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-111929749248175145</id><published>2005-06-20T20:26:00.000+01:00</published><updated>2005-06-21T19:35:42.720+01:00</updated><title type='text'>La Isla Misteriosa</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Mensaje enviado dentro de una botella que flota perdida entre las olas de un oceáno misterioso y lejano, frente a las costas de &lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.lacasagiratoria.com/archivos/2005/06/11/un-testigo-literario.php" target="_blank"&gt;La Casa Giratoria&lt;/a&gt;.&lt;em&gt;, todavía pendiente de que alguien lo recoja y lo lea.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No se si alguien leerá mi mensaje. Son muchas botellas echadas al mar, muchas cartas enviadas con el sello de Neptuno con remitente perdido y abandonado y destinatario incierto y aleatorio. Desde que quedé naufrago en esta isla maldita y maravillosa siempre he mantenido la esperanza de que me encontraran y rescataran, de regresar con los tesoros que he encontrado, de disfrutar de ellos compartiéndolos, pero conforme pasa el tiempo empiezo a darme cuenta de que el loco inventor de esta tortura en medio del paraíso lo ha planeado todo para que nunca nadie me encuentre. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando pisé tierra firme después de todos esos días en la balsa salvavidas me sentí el hombre más feliz del mundo. Pronto me di cuenta de que estaba en un pequeño islote perdido y desconocido en medio del océano, como un &lt;em&gt;Robinson Crusoe&lt;/em&gt;, abandonado a mi habilidad para sobrevivir. Poco a poco me adapté a la vida primitiva de la supervivencia, a encontrar la comida que de forma abundante y fácil me ofrece la isla, a resguardarme de las pocas tormentas que a veces pintan de rayos el horizonte al que miro constantemente, cuando no estoy leyendo. Porque ese es el misterio, la gracia, y el castigo de esta isla misteriosa. Los libros y las botellas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El primero que encontré fue un ejemplar de la &lt;em&gt;Historia Interminable&lt;/em&gt;, de Michael Ende, con sus textos en verde y rojo, con sus historias de otros mundos, con su Emperatriz Infantil, de la que cualquier niño se enamoraría. El libro estaba en perfecto estado, como si alguien lo hubiese dejado en la arena abandonado unos minutos antes. Yo había paseado por la playa toda la mañana buscando cangrejos y su hallazgo casi me vuelve loco. Estuve días corriendo por la isla, buscando al dueño del libro en vano. Agotado y aturdido, me consolé con su lectura. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al poco de terminarlo, en otro paseo cazando pájaros de colores, encontré&lt;em&gt; Wilt&lt;/em&gt;, de Tom Sharpe, en edición de bolsillo. Nuevo ataque de locura, miedo y rabia. Otra vez carreras por toda la isla, de la que a esas alturas ya me conocía cada rincón, cada planta, cada roca. No sólo no hallé al culpable de los libros abandonados sino que encontré una botella de cristal con un papel, un lápiz y un corcho. No me quedó mas remedio que aislarme de este sinsentido leyendo la divertida historia ideada por Sharpe, del que después he podido leer casi todo. Luego escribí el primer mensaje pidiendo ayuda y lo mandé en la botella. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después aparecieron mas libros, &lt;em&gt;Los tontos mueren&lt;/em&gt;, que dicen que es una obra menor del maestro Mario Puzo, &lt;em&gt;La conjura de los necios&lt;/em&gt;, que es tan interesante que se puede leer cada vez que quieras, de John Kennedy Toole, &lt;em&gt;Tokio ya no nos quiere&lt;/em&gt;, que cuenta una historia que me fascina y que para mí ya justifica la fama de Ray Loriga, y otros cientos mas. Tantos que no los recuerdo. Tantos que a veces los vuelvo a leer como si fuera la primera vez. Ahora estoy leyendo &lt;em&gt;Amrita&lt;/em&gt;, de Banana Yoshimoto y acabo de encontrar a los pies de una palmera, &lt;em&gt;La misteriosa llama de la reina Loana&lt;/em&gt;, de Umberto Eco, el gran pensador. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sólo una vez en todo este tiempo me ha parecido ver un barco en el horizonte. Quemé el libro que mas a mano tenía para hacerle señas, y todavía me arrepiento, porque conforme crecía el fuego entre sus páginas, mas claro tenía que sólo había sido mi imaginación atormentada la que inventó la silueta del barco, y siempre me quedará pendiente el final de la historia del libro que ardió. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta es mi tortura y alegría diaria, cada libro me señala la posibilidad de escapar, de encontrar al culpable de mi soledad, y a la vez, ese mismo libro, es lo único que me ayuda a soportar esta cárcel de rejas azules y espuma blanca. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lanzo este mensaje sin destinatario fijo con la esperanza de que alguien lo lea y me encuentre, sólo tiene que buscar la biblioteca más grande jamás imaginada en la isla mas perdida del infinito mar azul.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-111929749248175145?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/111929749248175145/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=111929749248175145' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/111929749248175145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/111929749248175145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2005/06/la-isla-misteriosa.html' title='La Isla Misteriosa'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5040771.post-111868797416760084</id><published>2005-06-13T19:35:00.000+01:00</published><updated>2005-06-13T19:39:34.173+01:00</updated><title type='text'>El aprendiz</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cosme se acercó a la puerta de entrada de la casa. Estaba atardeciendo y el aire tenía un tono dorado que, junto con las sombras alargadas en la acera, daban a la calle un aspecto irreal y borroso. Observó el candado e inconscientemente palpó el llavero abultado que llevaba en el bolsillo de los pantalones. Estaba parado enfrente del portal, en medio de la acera. Miró a los lados furtivamente, como si la presencia de alguien le pudiese impedir que se acercase hasta la cadena que cerraba la antigua puerta de madera. Dio un par de pasos hacia delante y sacó las llaves.&lt;br /&gt;Del llavero colgaban al menos treinta o cuarenta llaves, todas muy parecidas, de la misma marca que el candado y Cosme no sabía si la que necesitaba estaba entre ellas. Empezó a probar una a una, con la cabeza agachada, pasando a un lado del aro que las unía las que no abrían. A la octava, el candado hizo un clic metálico y el gancho se separó de la caja. Empujó la puerta, después de quitar la cadena y dejó que la luz mortecina y el aire dorado entraran en la única habitación que había, iluminando las motas de polvo y haciéndolas brillar como diminutas luciérnagas voladoras. Buscó un interruptor casi a ciegas, manchándose los dedos al rozarlos por la pared. Cuando lo encontró, una bombilla desnuda colgada del techo manchado de humedad iluminó débilmente una habitación llena de muebles viejos, montones de libros y revistas polvorientos, cajas repletas de objetos antiguos, trajes usados y cuadros apilados sin colgar.&lt;br /&gt;Cosme cerró la puerta, respirando despacio el polvo removido y jugueteó con el llavero en sus dedos. Se quedó inmóvil, en el centro de la habitación, observando despacio todo lo que había, con el ceño fruncido y gesto de concentración.&lt;br /&gt;Después de unos segundos, detuvo su mirada en una pequeña rinconera de madera, medio sepultada por libros y papeles, y se acercó a ella. Buscó entre los tomos, agachado, ayudándose con las dos manos, girando el cuerpo para que la luz de la bombilla llegara hasta el rincón. Al fin, se puso en pie con un bloc de anillas amarillento. Se colocó debajo de la luz, agitado, sintiendo que había encontrado lo que buscaba y abrió la libreta. En la primera hoja, escrito a mano leyó: “&lt;em&gt;Acertaste con la llave pero no con la puerta”. &lt;/em&gt;Levantó la mirada rápidamente, mirando a su alrededor nervioso. Sintió pánico cuando se apagó la luz, soltó la libreta e intentó andar hacia la puerta gritando, pero la voz no le salía de la garganta y las piernas se le habían quedado pegadas al suelo.&lt;br /&gt;Mientras se convertía en una fotografía vieja de una señora en barco, Cosme sintió que todos esos objetos polvorientos de la habitación se reían de él, y antes de empezar a acumular polvo dentro de un portarretratos de latón, se arrepintió de haberle robado las llaves al mago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5040771-111868797416760084?l=azulinante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://azulinante.blogspot.com/feeds/111868797416760084/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=5040771&amp;postID=111868797416760084' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/111868797416760084'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5040771/posts/default/111868797416760084'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://azulinante.blogspot.com/2005/06/el-aprendiz.html' title='El aprendiz'/><author><name>Cross</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12211575944210369716</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='14652715213514583799'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>12</thr:total></entry></feed>