25 abril 2005

Gotas de lluvia

400x300px - 22.0 Kbytes



A veces, cuando estaba a punto de dormirse, intentaba recordar alguno de los cientos de rostros que había visto durante el día, y casi nunca podía. Por su ventanilla de vendedor de billetes en la estación de trenes pasaban miles de personas al mes, y él procuraba concentrarse en todos esos bustos que le hablaban fuerte para hacerse oír a través del cristal blindado, en medio del barullo del vestíbulo.
Se fijaba en sus ropas, en sus peinados, en sus arrugas, en sus gestos. Les entregaba los billetes e inventaba motivos para sus viajes, para sus prisas, y luego los olvidaba al momento, en cuanto llegaba otro viajero a la ventanilla.
Una mujer demasiado maquillada, un hombre repeinado con corbata, un chico con las patillas hasta la barbilla, una pareja que hablaba a la vez, un anciano con un jersey rosa, todos quedaban registrados durante un momento en su mente, mientras les buscaba una vida, y luego los borraba para dar paso al siguiente. Seguro que algunas caras se repetían, que había viajeros habituales que hacían los mismos trayectos y horarios una y otra vez, pero en cada ocasión les encontraba algo nuevo, distinto. Quizás una pausa mas larga de lo habitual entre dos frases, una sonrisa sin motivo, unas ojeras mas pronunciadas, y esto justificaba una nueva historia, un cambio en la vida que él les suponía.
Pasaba las horas así, viviendo miles de vidas que no eran suyas ni de nadie en realidad, confundiendo rostros distintos que se le aparecían cuando iba a dormir, viendo pasar caras desconocidas que le resultaban familiares, comparando gotas de lluvia en una tormenta de verano.

4 Comments:

Blogger Angel said...

El sempiterno tema de sacar partido a situaciones en apariencia monótonas e infructíferas. Muy bonita descripción de este vendedor de billetes de tren. Me gusta cómo nos llevas a plantearnos los pensamientos de personas que, en principio, nunca llamarían demasiado nuestra atención.
Un abrazo.

viernes, 29 abril, 2005  
Anonymous Sonela said...

Al leerlo me daba la sensación de que a veces no vemos mas allá de nuestro ombligo. Me encantó y me dio que pensar.
Un beso sin billete

domingo, 01 mayo, 2005  
Blogger Bergeronnette said...

Bravo, me han encantado estas letras. Es triste tener que vivir la vida de otros, o vivir en un mundo imaginario, sin más realidad que el trabajo, pero incluso de eso, has sacado la parte tierna y melancólica.

Un beso.

lunes, 16 mayo, 2005  
Anonymous Anónimo said...

It's great to see someone else interested in tahitian noni, my husband has diabetes so I have been trying to find out more!

miércoles, 09 noviembre, 2005  

Publicar un comentario

<< Home

Free counter and web stats