19 noviembre 2005

El enfermo

El doctor limpiaba sus gafas con un pañuelo de papel mientras esperaba a que Ernesto Gutierrez y su mujer, Adela Puche, se sentaran en las butacas de imitación de piel. Ernesto asentía mientras su mujer le recriminaba por ser tan desastre con la ropa, hablando mas para el doctor que para el propio Ernesto, y le estiraba la chaqueta arrugada entre el respaldo y el reposa brazos. Después estiró su propia falda, dejó su bolso negro sobre las rodillas y, poniendo los ojos en blanco, indicó al médico que ya estaban listos para escucharle.
El doctor se colocó las gafas, echó un último vistazo a los papeles que tenía encima de su ordenada mesa, carraspeó y miró hacia la persiana cerrada de la ventana, intentando retrasar el momento de tener que explicar a Ernesto Gutierrez y Adela Puche el sinsentido que mostraban los análisis y las pruebas que le habían realizado esa misma mañana a Ernesto, cuando ingresó en urgencias aquejado de un fuerte dolor de estómago a remolque de su mujer Adela, que explicaba a todos los que no tenían mas remedio que oírla los malísimos hábitos que su Ernesto tenía para las comidas a pesar de los esfuerzos que ella hacía para que comiera bien.
Al fin se arrancó, hablando rápido y de un tirón, modulando la voz para que sonara lo más creíble y profesional posible, de forma que las absurdas frases que salían de su boca se bañaran en el respeto que infunde un médico y adquirieran un barniz de credibilidad que no tenían en absoluto.
- Ernesto, según los análisis de sangre y de orina, el electrocardiograma, y el escáner cerebral, usted está muerto. En realidad no hacían falta todas esas pruebas porque es fácil comprobar que no tiene usted pulso, que sus pupilas no responden a la luz y que no respira. Hemos comprobado la exactitud de todos estos análisis y no hay la menor duda, excepto, -carraspeó y cogió aire el doctor- la evidencia de que está usted aquí, hablando conmigo, fuera de toda lógica y conocimiento científico.
El médico hablaba sin parar, mientras Adela empezaba a sollozar y le miraba como si él fuese el culpable de este disparate. Ernesto oía sin escuchar al doctor, miraba sin ver la mirada injusta y reprochadora de su mujer y se dio cuenta de que últimamente todo era así. Hizo un repaso rápido a sus últimos años, intentó sacar algo de color de la película en blanco y negro que le estaban poniendo delante sus recuerdos, probó a construir esperanzas con los trozos que le quedaban de ilusiones perdidas y no pudo, pretendió entristecerse por ello y le fue imposible.Suspiró y miró doctor que hablaba de errores inexplicables, de nuevas pruebas, mientras sus manos sudadas se retorcían una contra la otra. Hizo un ademán con la mano para acallar a la llorona Adela y, con la mirada vacía y la voz un poco ronca, le explicó al doctor que no se molestase mas con las pruebas y los análisis, que no realizara nuevos estudios ni pidiera nuevas opiniones, que los aparatos no estaban equivocados ni erraban en sus diagnósticos. Era verdad que estaba muerto. Sólo había que mirar la triste vida que tenía

9 Comments:

Blogger LuCeMoi said...

sencillo, consiso y original como siempre. Me ha gustado mucho.
Mucha gente va muerta viviendo.
No seras tu uno no? Tengo que analizar como va la mia.
ya te extrañaba, te has hecho esperar esta vez :)
saludos

sábado, 19 noviembre, 2005  
Anonymous Anónimo said...

Bonifasi;

Hola Capitán Cross. Cada vez que te leo se que me vas a sorprender y lo haces. Eres la leche.

Estas muerto... le dijo un mafioso a uno de sus secuaces.

Un abrazote maestro

lunes, 21 noviembre, 2005  
Blogger Paxcu said...

si q es verdad..muchos muertos vivientes y muchas vidas muertas...
menos mal q hay gente q te hace vivir..
tengo ganas de verte.

un abrazo

lunes, 21 noviembre, 2005  
Anonymous Anónimo said...

Oye Cross, no entiendo tus participaciones en el blog de la miss esa... Eres como ella o lo haces ver????

miércoles, 23 noviembre, 2005  
Blogger Cross said...

lukre, no creo que esté muy muerto, ya que se puede decir que los muertos tienen todo el tiempo del mundo y yo no tengo suficiente ni para escribir aquí, ni para leer todos los cuentos de tu Pizza. Un saludo.
Boni, la verdad es que últimamente nada mas que me salen muertos en las historias, jeje. Abrazote.
Paxcu, para vivir, nada como la Nicoína. Nos vemos en seguida, yo tambien tengo ganas de verte. Un abrazo.
Anónimo, el blog de la miss es una ficción y la protagonista no existe nada mas que en la imaginación de algún/a imaginativo/a escritor/a. Al menos eso es lo que a mí me parece. Cuando leo y comento el blog de la miss sigo el juego que su autor/a ha desarrollado, básicamente porque me hace gracia y me gusta. Tambien es muy gracioso leer los comentarios de los que se lo toman en serio. Un saludo.

miércoles, 23 noviembre, 2005  
Blogger Bergeronnette said...

Buenos días Cross!
Me da la impresión de que me repito pero es que me encantan tus historias. Nunca se me hubiera ocurrido el que un "muerto" pudiera seguir llevando una "vida" normal. En que momento él dejó de sentirse vivo?

Un beso

jueves, 24 noviembre, 2005  
Blogger breton said...

astuto, sobresaliente como siempre, la fantasia junto a la cotidianidad... un gran relato.
saludos

viernes, 25 noviembre, 2005  
Blogger slaves&bulldozers said...

me parece increible! realmente no me esperaba la frase... usted esta muerto. ESENCIAL. Lo felicito.

domingo, 04 diciembre, 2005  
Anonymous Anónimo said...

Lo triste es que den mas miedo los zombies en películas de terror.
Un saludo, cuídate y parece que conoces a Paxcu por favor si pudieras solo dile que le manda un abrazo un admirador.

jueves, 06 septiembre, 2012  

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